domingo, 27 de noviembre de 2016

FIDEL

Ayer por la mañana me llamó mi hermano Paco para decirme que había muerto Fidel. Como mi hermano es el que le da al botoncito para que doblen las campañas, no me extrañó. Como estaba leyendo el periódico. no le presté mucha atención porque no recordaba ningún paisano de ese nombre y seguí leyendo. Solo cuando abrí Internet por "últimas noticias" me percaté que no era ningún paisano, sino un cubano. Como era cristiano y se ha llevado tantos años esperando la muerte, supongo que le habrá dado tiempo para confesar sus algunos pecados y Dios misericordioso lo habrá perdonado. Por supuesto no voy a guardar ni un minuto de silencio. Se lo dejo al Coleta y sus acólitos. Pero tampoco le voy a lapidar con insultos, que ya lo harán otros.
Siempre le he tenido cariño a Cuba desde que conocí al famoso Antonio Machín, que se casó con una rubia sevillana y nos regalaba los oídos con su voz melódica y sus inolvidables boleros. Llegó a España en 1939 después de pasar por New York, Londres y París, en donde le cogió la Segunda Guerra Mundial y como tenía un hermano que vivía en Sevilla, se escapo de los horrores bélicos y se vino a la Sevilla de la posguerra. Se casó y vivió en España en la que murió en 1977. En los años cuarenta, cuando ya estaba estudiando en Sevilla, Antonio Machín y su orquesta actuaba, tarde y noche, en la desaparecida Granja Hernal que estaba en la esquina de Plaza Nueva con la calle Tetuan. Allí le vi un día con mis padres. Algunos años después, bailaba al compás de sus inolvidables boleros, cuyas letras más románticas susurrábamos todos los jóvenes, Dos gardenias para ti, Bésame mucho o Toda una vida, al oído de nuestra pareja, En aquellos años se bailaba "agarrao" y no separados y con un cubata en la mano como se hace en las ruidosas discotecas. Debía tener buen sentido del humor, porque, en sus comienzos en Cuba, educó su voz de barítono con idea de ser cantante de opera, pero lo dejó "porque creía que solo podría interpretar el personaje de Otelo". En Sevilla vivió hasta su muerte en Madrid en 1977, pero sus restos reposan en el Cementerio de San Frenando, tiene una calle y una estatua en la Plaza Carmen Benítez, mirando hacia la Iglesia de su querida Hermandad de los Negritos.
Algún antepasado mío debió ser uno de los primeros españoles que pusieron sus pies en Cuba. En la Bahía de los Cochinos, al suroeste de la isla, donde los americanos intentaron un desembarco en 1961, lo hicieron en la Playa Girón, donde se libró la Batalla Girón que rechazó a los invasores con perdida de numerosas vidas, más de mil prisioneros y botín de material bélico, que le vino muy bien a la FAR cubana al mando de Fidel y El Ché.
Otro líder, que los hay bueno y malos, desde Atila al Cid, pasando por Carlomagno a Stalin, que muere en Noviembre, engrosando la lista de los que mencionaba hace unos días. Con razón se le llama el Mes de los Muertos. No e si se han fijado en que los periódico de estos días traen más esquelas que normalmente. Puede que sea por el paso del calor del verano al agua y frío del invierno.
Mis mejores deseos para los cubanos, esperando que sepan sacudir el yugo del régimen comunista que han soportado estoicamente durante más de cincuenta años.


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