lunes, 25 de septiembre de 2017

ESPAÑA NOS ROBA

La escusa de los separatistas catalanes de "España nos roba" parece que ya no tiene efecto. Se ha ido olvidando porque ya se va sabiendo la verdad de quién roba a quién. Ya salió el robo masivo de los Pujoles, del que posiblemente no se libren ni el padre, ni la madre, ni los hijos. Ya la Justicia está tomando las medidas necesarias y quizás un día no muy lejano, los culpables paguen por ello y sepamos la cantidad exacta de la llamada "herencia de los abuelos", que, por lo visto y oído, deberían ser riquísimos. Lo que no parece seguro es que devuelvan "la pela". Que sería lo mejor para todos, incluidos los catalanes, que son tan prácticos.
Mi memoria personal me lleva al paso por Londres de José Maria Ruíz-Mateo y Jiménez de Tejada, cuando la expropiación de Rumasa. Aquel imperio empresarial, que según el Gobierno de Felipe Gonzalez debía a Hacienda pagos millonarios acumulados por años y 12,000 millones de pesetas a la Seguridad Social.
Conviene aclarar que el holding Rumasa estaba formado por 230 empresas que  daban trabajo a más de 70,000 empleados. Empresas, desde hoteles y vino, hasta aerolíneas y bancos en España y en el extranjero. En el Reino Unido tenía una cadena de tiendas "Off Licence" de bebidas, con más de 350 puntos de venta. Había una cercana a mi casa en la que se podían comprar los mejores vinos españoles. La última vez que pasé por allí, todavía tenía el mismo nombre y conservaba el logo de la famosa abeja. En el Reino Unido tenía buenos amigos y clientes, recuerdo a uno que, cuando finalmente lo metieron en la cárcel, dijo que lo que tenían que haber hecho, era nombrarle Ministro de Trabajo, por la cantidad de empleo que creaba. Además había contribuido al crecimiento de España, con trece hijos, a cuya cifra de tan mala suerte, había añadido, probado después de su muerte, una hija más, aunque fuera extramarital.
Lo que vino después de la expropiación es de novela de intriga o de terror. Como ejemplo la venta de activos por cuatro perras gordas a un amigo y la reventa a un tercero por muchas veces más el precio original, en la que sonaron los nombres de Felipe González y el venezolano Gabriel Cisneros. Pero como suele decir mi hija: "Eso ya es historia". ¿Cual será el final de la historia de los Pujols?. 
Están bajo el poder de los jueces, como debe de ser, y parece que los jueces están haciendo lo que se debe hacer. El Gobierno ha ido aprobando leyes contra la corrupción, la propia y la ajena, muchas veces y en la anterior legislatura, con el voto en contra de todos los partidos que atacan el Partido Popular, como si el caso Gurtël fuese mucho más importante que el caso de los EREs andaluces. La vara de medir de los políticos, a Dios gracias, no es la misma que la de la Ley.
Quizás eso sea la razón de la cacareada pasividad e indolencia que le atribuyen al Presidente Rajoy, cuando en realidad está dejando a la justicia resolver el insólito caso catalán. La fiscalía está a punto de llamar a Carles Puigdemont a declarar sobre posibles delitos de malversación y cohecho. Si Rajoy se hubiera adelantado, ¿Se figura usted de qué le acusarían?. Pues de dictador para arriba pasando por franquista, fascista, nazis y la redes insociales le mentarían a su madre y toda su familia viva y muerta. Pero se van a quedar con las ganas. El Presidente Rajoy sabe como se hacen la cosas en democracia y no va a caer en la trampa que todos los "enemigos" y algunos "amigos" le están tendiendo. Me quedo con dos últimas y certeras frases. "Espero que no nos obliguen a tomar medidas que no queremos" y la otra de "No habrá ningún referéndum el 1.O", ¿Lo quiere usted más claro?.
Así que voy a dedicar el resto de la semana a otros menesteres y olvidar el grave problema catalán hasta el día 2 de octubre con la esperanza que sirva para convencer a muchos de que "la Ley, nos guste o no nos guste, está para cumplirla, Y si no sirve, debe haber una forma para cambiarla". Palabras de Don Manuel, que Rajoy conoce bien.