jueves, 29 de diciembre de 2016

LA GABARDINA

La tarde de aquel 19 de octubre de 1962, en que el avión de Iberia me llevó desde un soleado y cálido Madrid a un oscuro, frío y lluvioso Londres, llevaba una gabardina en la maleta. Menos mal que la parada de taxis estaba frente a la puerta del terminal y solo había que cruzar la calzada, con tal abundancia de vehículos que no había que hacer cola. No me dio tiempo a mojarme. Le pedí al taxista que me llevara a un hotel céntrico que no fuera muy caro y me dejó a las puertas del Strand Palace, que estaba, y supongo que continúa, en la calle que lleva su nombre y muy cerca de Trasfargar Square. Allí una simpática y agraciada recepcionista al ver mi pasaporte me habló enseguida en un español típico de la baja Andalucía. Era de Gibraltar y me hizo sentirme en casa.
Al día siguiente al salir del hotel y dejar la llave de la habitación, me recomendó que aunque estaba el sol fuera, me llevara el "macintosh" porque iba a llover. Por supuesto no tenía idea de lo que tenía que llevarme, hasta que con una agradable sonrisa aclaró que los españoles le llamábamos "gabardina". Yo sabía que gabardina se traducía por "raicoat". Me dio una contundente prueba de que una cosa es el inglés que se aprende en otro país y otra muy distinta en muchos casos , del inglés que se habla en su cuna. La siguiente lección fue aprender que el autobús, se llama  simplemente "bas" en Londres, pero "bus" en Liverpool. 
Aprendí que el nombre de la gabardina era el que a mi me enseñaron, pero que coloquialmente se le llamaba por el nombre del tío que inventó la tela impermeable. Por la misma razón la aspiradora que en aquellos momentos estaba limpiando la alfombra de la entrada, se le conocía por "hoover", en vez de "vacuum cleaner". Hoover era la marca más popular de todas la aspiradoras.
Esta mañana, al cabo de cincuenta y cuatro años, al abrir el ordenador, me dice Google, que es el 250 aniversario del nacimiento de Charles Macintosh, inventor del tejido impermeable. Por supuesto, me ha recordado aquella primera lección de inglés práctico, que  no se aprende en los colegios, sino en la calles del país. He podido comprobar que tanto ABC como El País y otros periódicos digitales recuerdan el aniversario y me he enterado de algo de la vida y los logros del químico escocés que tuvo tan brillante idea.
Dos años más tarde de mi llegada al país, se puso de moda el nombre de la gabardina, gracias a la toma de posesión del Primer Ministro Harold Wilson, laborista que sucedió al conservador Alec Douglas-Home, que la usaba como prenda favorita. Gobernó desde octubre 1964 a junio 1970, le sucedió el conservador Edward Health y volvió a ser elegido en 1974, gobernando hasta 1976. Se hizo famoso por su inconfundible "macintoch", su permanente pipa en su boca o en su mano y, como típico socialista, modificando los impuestos para sacar más dinero a las empresas y a los ricos. Su dimisión fue una sorpresa para el País, justificada por su deseo de no servir más que hasta los 60 años, aunque parece ser que empezó a sentir lo efectos de la cruel alzheimer y decidió retirarse a tiempo. Había nacido en 1916 y cumplió sus deseos.
Internet tiene esta gran ventaja de hacerte recordar cosas y aprender más de lo que posiblemente sepas de ellas. Los discos duros de los modernos ordenadores acumulan mucha más información que la mente humana pueda soñar. ¿Cree usted que yo recuerdo así de bote pronto, las fechas del gobierno de Harold Wilson?. Ni mucho menos, las busco en Wikipedia, y dejo epacio en "mi disco" duro para otras cosas. El gran problema de Internet es que algunos, que carecen de memoria histórica y personal, lo usan para hacer mala política porque no son capaces de hacerla buena y en el Parlamento, que es su sitio.