jueves, 24 de noviembre de 2016

RITA

Así, simplemente con el nombre de pila se le conocía en el Partido y por supuesto en su querida Valencia. Una de las muchas "mujeres fuertes" del Partido al que dedicó treinta años de su vida; veinticuatro de ellos como alcaldesa de Valencia, con varias mayorías absolutas, hasta el 2015 en que los de "todos contra el Partido Popular, le quitaron el puesto que había ganado por más votos. Senadora desde entonces, murió ayer en un hotel de Madrid, pudiendo decir con certeza, "al pié del cañón" o "con las botas puestas", porque a las ocho de la mañana estaba preparada para asistir a la sesión del Senado, cuarenta y ocho horas después de haber pasado por el trance de declarar ante el Tribunal Supremo por el supuesto delito de "blanqueo" de mil cochinos euros. Mil euros comparados con los más de cuatro mil millones de Chaves y Griñán, parece una broma de muy mal gusto. Habrá quien diga que los más de tres años que ha tenido que sufrir el acoso de la oposición, la tele, las redes antisociales, la prensa y la radio, habrán acelerado el fallo de su corazón. En esta vida todos tenemos un día señalado en el calendario divino, que solo Dios lo sabe, para que dejemos este Mundo. A Rita le ha tocado ayer 23 de Noviembre, mes dedicado a los difuntos y pasará a la historia al lado de otros a recordar en estos días, como los dos que mencionaba el día 21, José Antonio y Franco, así como La Pasionaria y la Duquesa de Alba.
La conocí en el VI Congreso de Alianza Popular que se celebró en Barcelona en 1984, presentada por Rafael Cerezo, Presidente de la Gestora del Partido en Gran Bretaña, también valenciano y a quien tuve el honor de suceder en el cargo a su muerte solo dos años más tarde. Volvimos a coincidir muchas veces en Congresos y reuniones de la Junta Directiva Nacional y siempre me preguntaba por los valencianos que trabajaban en Londres y por la situación de la importación de frutas. Tenia una voz algo bronca (nunca le pregunté si fumaba demasiado) y una mirada directa, así como una sonrisa acogedora y una conversación sincera. La última vez que tuve ocasión de saludarle fue en el último Congreso al que asistí en Madrid, después de mi vuelta a España, donde tuvimos una conversación con Jaime Mayor Oreja (a la sazón Eurodiputado) sobre cómo había quedado la Gestora del Partido, después de mi dimisión y las personas que la componían, asi como la situación en general de los epañoles en el RU.
Que Dios la acoja en su seno, de a sus familiares el consuelo necesario y a nosotros, compañeros de su partido, el valor suficiente para seguir su camino defendiendo los intereses de España.