viernes, 14 de septiembre de 2018

CONSUMATUM EST

Eso dijo Jesucristo como sus últimas palabras al expirar en la Cruz. Eso habrán dicho muchos políticos al resultar aprobado el decreto para la exhumación de los restos del que permitió que estos mismos políticos pudieran decidir, ochenta años más tarde, sobre qué hacer con sus restos.
Me explico. Franco no luchó contra la República elegida por el pueblo en unas elecciones, no del todo muy claras, pero la servia como militar y avisó al Presidente Azañas del peligro comunista. Luchó y venció al comunismo stalinista que quería hacerse con la Península Ibérica para desde el sur y el este, conquistar Europa. Hasta la prensa británica lo reconoció hace treinta años. 
Estoy seguro que ninguno de los políticos que han votado "si" hoy, conocen ninguno de estos nombres: Marcel Rosemberg, Orlov, Vladimir Górez, Nicolai Kuznetsov o Yan Berci. Estos fueron algunos de los espias, asesores, instructores, especialistas o interpretes rusos que actuaron antes y durante la Guerra Civil, epecialmente enviados por el propio Stalin para ayudar a los rojos con 648 aviones, 347 tankes, 60 camiones blindados, 3,5 millones de proyectiles, 110,000 bombas de avión y 4 torpederas, mas una dotación de hombres que oscilaron entre 100 a 250, como ayudantes especialistas para las tropas. Tampoco conocen que algunos de esos comisarios políticos, a su vuelta a Rusia fueron ejecutados por Stalin por haber fallado en las misiones encomendadas. Y todo esto pagado con el oro del Banco de España, que era una de las reservas más grande del mundo, y que el Gobierno de la República envió a Rusia, en cargueros escoltados por barcos de guerra rusos.
Más claro. Si el Glorioso Ejército Español, al mando del General Franco no comunica a los españoles y a todo el mundo, "la derrota del cautivo y desarmado ejército rojo", los españoles y quizá también los europeos, estaríamos ahora como los cubanos o los venezolanos.
 Pero no todo está consumado. Ahora empieza lo que puede ser peor que nuestra Guerra Civil. Ahora empieza la división de la Unidad de España. La Ley de la Memoria de Zapatero, que abrió la primera brecha entre los españoles, no va a ser nada, comparada con las que puedan venir. La izquierda, envalentonada con su éxito de hoy, no parará. Ya se habla de la Ley de la Verdad, (como si la Verdad dependiera de la ley de los hombres) vendrá la polémica con la familia de Franco, cómo se va a llevar a cabo la exhumación y el posterior enterramiento, que hacemos con los restos del Fundador, innecesaria víctima de la República por orden expresa de Stalin, como se va a llevar a cabo la búsqueda de los enterrados en cunetas y todo lo que significa abrir de nuevo heridas más o menos dolorosas y muchas ya cerradas, que pueden enfrentarnos otra vez. 
No me queda la menor duda de que eso es lo que quieren los enemigos de España.