martes, 18 de septiembre de 2012

LOS CARTELES DEL CASINO

El Círculo Mercantil, ya desaparecido, se ha conocido siempre como el Casino y, aunque ya no lo sea, supongo que por algunos años más, seguirá conociéndose por el mismo nombre. Solo algunos forasteros, que ven el nombre sobre la puerta, le llaman el Bar Jacarandá. Los del pueblo nunca lo han llamado así y todos saben que poseía una amplia colección de magníficos carteles de toros. Cuando yo me fui al Reino Unido, había algunos grandes y tradicionales y otros más pequeños, pero no menos interesante. Cuando volví del Reino Unido, treinta y cuatro años más tarde la colección se había aumentado en número y calidad. Habían desaparecido algunos de los grandes, pero se había aumentado, sobre todo con todos los carteles de los famosos Festivales de la Sierra.
Hasta cuarenta Festivales que fueron posible gracias a la fe del Cura Girón, la generosidad del Litri y Diego Puerta y el tesón y profesionalidad de Pedro Macías, que todos los años movían el cielo, la tierra y el mundo taurino, para conseguir que toreros y ganaderos de primera categoría, vinieran desinteresadamente a Higuera para hacer felices a los niños del pueblo y a los niños ancianos de la Residencia, con la Cabalgata de Reyes Magos.
Los dos carteles más antiguos eran de 1890 y algo y anunciaban las actuaciones de "Centeno". un torero que, al parecer vivió en nuestro pueblo en la "casa de Currito el Tonto" pasado el puente de los Cocederos y todos desaparecidos. El torero, por ley de vida, la casa y al puente para dejar paso a la actual carretera y los carteles porque algún avispado se los ha llevado por las buenas.
Desgraciadamente durante los últimos años del Círculo Mercantil, ha sido tal el desmadre, la falta de ética y la poca vergüenza de algunos de los que allí entraban, que no se llevaron las mesas de billar porque pesaban demasiado, Si acaso se conformaban con la barajas de cartas o las fichas de dominó.
Otro de los carteles emblemáticos de una época señalada, que despareció es uno que en la parte de arriba decía, antes de Plaza de Toros de Higuera de la Sierra, ¡Arriba España! ¡Viva Franco!. Después venía lo de la Plaza de Toros y continuaba, con el más estricto espíritu de la época, "En Homenaje al Glorioso Ejercito Nacional en el Segundo Aniversario de la liberación de este pueblo de manos de las hordas marxistas, en este II Año Triunfal de 1938". ¿Casi ná!
La incógnita está en quién se lo habrá llevado. ¿Algún coleccionista de carteles raros? ¿Algún nostálgico del franquismo? ¡Alguno que estuvo en la Guerra Civil? ¿Alguno que quiso aplicar la Ley de la Memoria Histórica?.... Si me gustaría, si estas palabras llegan a su conocimiento, que al menos tuviera la decencia de sacarle una fotocópia y devolver el original al ayuntamiento, al que ahora pertenece la colección con destino a un futuro Museo Taurino. Y si es mucho pedir y no quiere ponerse en evidencia, que se quede con el original y deje la fotocopia en el buzón de mi casa, que estoy seguro que sabe donde vivo. Se le agradecerá el futuro Museo y los que lo visiten.
Miembros de mi familia estamos en algunos de los carteles de los festivales benéficos que organizábamos en los años 40 y 50. Mis primos Francisco y José Luis Girón eran los matadores en varios de esos festivales y yo les acompañaba de banderillero. Recuerdo que en el primero de ellos, con becerritos de nada, le poníamos las banderillas unidas por una cuerda para dejárselas colgadas del cuello. Una de las veces salí por los aires y desde entonces le cogí un poco de respeto, por no decir un mucho de miedo. En otro de ellos, en que el matador era Francisco, el luego Cura Girón, ocurrió un incidente que él siempre recordó. Entró a matar y al pinchar en hueso, tiró del estoque hacia arriba y atrás e hirió a mi padre, que llegaba a hacerle el quite, en la cara, con el correspondiente susto, aunque solo fue un pequeño rasguño.Pero Francisco, cada vez que se recordaba el incidente, decía: "Ese día, en vez de matar al novillo, casi mato a mi tío Rafael".
El tío Rafael, mi padre fue el mejor de todos los toreros de la familia. Empezó joven y mató el último novillo, cortándole las orejas, en 1952. El cartel que pueden ver a continuación es una muestra de los festivales que grupos de amigos, organizaban todos los años, para diversión de ellos mismos y entretenimiento del público que acudía previo pago de los carísimos precios de la entrada que pueden ver en el cartel. Entonces había humor, solidaridad y buen royo entre la gente de mi pueblo y los motes eran aceptados. El de mi padre lo aceptaba hasta mi madre, que cuando se lo recordaban, siempre decía: "Pero yo he sido la última".