lunes, 27 de abril de 2015

HABERLAS, HAÝLAS

No me refiero a lo que dicen los gallegos sobre las meigas, sino a las razones de porqué los andaluces siguen votando al PSOE. Ayer lo confirmaba Antonio Burgos en ABC con el título "El enemigo en nómina".
Y el artículo, que acabo de leer antes de recibir el periódico de hoy, me ha recordado algo, que creo que ya he mencionado, de hace ya varios años. Nada menos que treinta y uno. Fue en Barcelona, en 1984, cuando asistí por primera vez a un Congreso de Alianza Popular con la Gestora de Londres, su presidente Rafael Cerezo (qepd) la secretaria Pepita Seijo (qepd) y Patricia, mi mujer (qepd).
Solo quedo yo para contarlo, pero los otros tres siguen presentes y seguirán presentes en mi memoria.
El sábado, después de terminadas la sesiones de trabajo se celebró una cena para todo los asistentes e invitados, que se calculó con un total de 15,000 comensales. Cada uno pagando lo suyo, de lo que quedaría un porcentaje para financiación del Partido. Al final de la cena y mientras Don Manuel hacía una queimada en la mesa presidencial, me llamó y entre frases del conjuro. "mouchos, coruxas, sapos e  bruxas, demos, trasgos e diaños....." me pidió que al día siguiente, en la clausura del Congreso, dijera algo en nombre de los españoles emigrantes en Europa. Ante mi sorpresa por el tan inesperado  requerimiento, mi pregunta fue: ¿Qué quiere usted que diga?, La repuesta contundente y concisa lo dejó claro. "Amigo Girón, (siempre me llamó así) diga usted lo que tenga que decir". Y siguió removiendo la queimada con "¡Oíde, oíde!, os ruxidos que dan as que non poden deixar de queimarse..."
Cuando volvimos al hotel, Patricia se fue a la cama y yo me quedé un rato apuntando en papel del hotel, alguna de las ideas para que me sirviera de guía. Ya me daba un poco de pánico, pensando subir a una tribuna, ante casi tres mil personas, por la que iban a pasar oradores de categoría. 
Aquella mañana, tuve que echarle valor y creo que no me salió mal del todo. Hablé de la poca enseñanza  del español en los colegios de los países europeos, del afán generalizado entre los emigrantes de volver a España, de la dificultades de los jóvenes con el servicio militar obligatorio, del derecho al voto de los emigrantes y de cómo el Gobierno de Felipe González había colocado verdaderos "comisarios políticos" en las Embajadas, Consulados y Consejerías, especialmente en las Laborales, que eran las más cercanas a los emigrante españoles.
Esto parece que interesó bastante, ya que al volver a mi sitio me llamó el Presidente del Congreso, Felix Pastor Ridruejo, para preguntarme en que país de Europa residía. Le extrañó que eso pasara en el Reino Unido y en la Embajada que Don Manuel había dejado en buenas manos solo unos años antes y tuve que confirmarle lo dos ya nombrados desde Madrid, con nombres incluidos, en las Oficinas Laborales de Londres y Manchester.  Cuando volví a España, doce años más tarde, todavía estaban en sus puestos. Espero que ya estén jubilados y muy agradecidos al Partido Socialista por haberles concedido la oportunidad de disfrutar de una buena pensión "por los servicios prestados".
Han pasado más de treinta años, veinte de ellos bajo los Gobiernos de González y Zapatero, ¿pueden figurarse cuantos estómagos agradecidos habrá por esas instituciones del Gobierno Español en los países del mundo?. Pues compare con los que, gracias a la magnánima dedocrácia de los socialistas, habrá en España. Y en Andalucía, pionera en desempleo, en fracaso escolar y en inflar una administración a base de amigos, parientes y afiliados, ¿cuantos habrá que les sigan votando, passsse lo que passsse.
Por esto le agradezco a mi leído Burgos, su Recuadro de ayer y coincido con él, en que mi Partido no ha sido capaz de hacer una limpieza general quitando del medio a todos los que han conseguido sus puestos en la administración gracias a un dedo generoso. Son los mismos, más o menos, que le han dado a Susana Díaz los mismos escaños en el Parlamento Andaluz que le dieron a Griñan hace algo más de tres años sin importarles la corrupción.
Así estamos. O peor. Porque, si Griñan tuvo que llegar a un acuerdo con I.U. , Susana va camino de llegar aun acuerdo con Podemos. Lo que sea, antes de tomar una mano amiga que le ayude a sacar a nuestra tierra de esta situación y ponerla donde tiene que estar. A mi me queda la satisfacción de haberlo avisado a tiempo.