lunes, 18 de septiembre de 2017

TOROS Y POLÍTICA

Es como aquello de mezclar las churras con las merinas. Sin embargo eso es lo que hay. Y me refiero a la politización, que se está haciendo de los toros. En Cataluña, con la disculpa política de que las corridas se conocen como la "Fiesta Nacional" los separatistas, nacionalistas y la izquierda radical las han prohibido, pero Puigdemont ha utilizado la Plaza de Tarragona para añadir otra ilegalidad a las muchas que está cometiendo, dando un mitin de salida de la campaña para el pretendido referéndum del 1 de octubre. Precisamente el mismo día en el que durante muchos años, se celebraba el Día del Caudillo. No debe ser supersticioso.
En Baleares también están en contra, aunque aquí solo han prohibido las banderillas, los picadores y la muerte, o sea la sangre. Pero no han dicho nada de la sangre de los toreros y además van a poner fuera de circulación la famosa novela de Blasco Ibáñez, que llegó hasta Holywood y de cuyas tres versiones, la de Tyrone Power y la española Rita Hayworth consiguió un Oscar en 1941.
Ayer se ha vuelto a mezclar la política y los toros, en dos versiones distintas. Una la manifestación de lo antitaurinos en Madrid ante el Parlamento y otra la vuelta al ruedo de Padilla envuelto en la bandera de España. Y nada menos que la bandera franquista con el escudo del Águila de San Juan. Esa que llaman anticonstitucional, que debe ser solo por el escudo, ya que lo colores son los mismos desde hace más de trecientos año. El escudo es el mismo que aparece en la portada de la primera edición de la Constitución y como está antes del texto de la misma, debe ser la razón para llamarla así. La que si es de verdad anticonstitucional es la republicana que aparece con demasiada frecuencia en manifestaciones, porque si fue "antes" de nuestra Constitución de 1987. Y curiosamente nadie dice nada. Lo que también es muy curioso es que la mayoría de los antitaurinos son de izquierdas, en contra de la violencia a los animales y sin embargo a favor del aborto. Y además nos llaman facha a los que defendemos la vida de las personas.
Y fue ayer precisamente, cuando la viuda de mi primo José Luis Girón, buen caballista, gran aficionado, valiente lidiador en festivales y mejor tirador de escopeta, fallecido hace un año, del que su hermano el Cura decía que no dejaba vivo a ningún bicho que corriera o volara por el campo, me regaló el azulejo que han visto arriba. Y usted se preguntará, ¿qué tiene eso que ver con los toros.? Pues tiene que ver que Joaquin Miranda González, trianero, empresario y torero, fue también político al que tuve el honor de honor de conocer. como Gobernador que fue de la Provincia de Huelva de 1938 a 1942. El que nombró alcalde a mi padre y que en sus varias visitas a nuestro pueblo, comía en casa del alcalde, en aquello tiempos en que no había como ahora, buenos restaurantes.
Joaquín Miranda, nacido en Triana en 1894 comenzó como banderillero de El Algabeño y terminó con Juan Belmonte. Muy conocida la anécdota de cuando le preguntaron al Pasmo de Triana, como era posible que de banderillero llegara a Gobernador, este que era más torero que político, contestó: Degenerando. Pero según su actuación política, fue todo lo contrario. Fue uno de lo fundadores de la Falange de Sevilla de la que fue Jefe provincial, nombrado por el propio José Antonio, y de Andalucía después de la detención de Sancho Dávila en 1936, siendo también él detenido y liberado por Queipo de Llano, que le ofreció la alcaldía de Sevilla, que no aceptó por su dedicación al Partido. El 1938 fue nombrado Gobernador de Huelva, cargo que ostentó hasta 1943 y fue después Consejero Nacional de FET y de la JONS  y Procurador en Corte. Su labor en Huelva fue excelente y durante su mandato se lograron muchos objetivos en la capital y en toda la provincia.
La más conocida y permanente en nuestro pueblo fueron las conocidas como "casas baratas", acogidas al Patronato que llevaba su nombre, dependiente del Ministerio de la Vivienda. El azulejo que han visto arriba es una reproducción del que había en la pared de una de las casas acogidas a las ayudas que también había en aquello tiempos y que desapareció como otros, el que recordaba el asalto al Cuartel de Guardia Civil, los que había en la fachada del Ayuntamiento, el de la torre de la Iglesia o el del Colegio, por el intento de borrar la Memoria Histórica. Pero algunos no olvidamos la memoria personal y la fotografía permanece.
Una de las "casas baratas" en la carretera, primera a la derecha