martes, 13 de noviembre de 2012

SPAIN IS DIFFERENT

Anoche en Intereconomia se comentó la firma de la Alcaldesa de Madrid, Ana Botella, en una petición para que no se cerrara el Hospital La Princesa. Y se ilustró con el chiste que ha hecho furor en las redes sociales, que, como sigan así, van a ser de tal influencia que terminarán echando abajo gobiernos y políticos. Me refiero al chistecito ese de jugar con los apellidos y los nombres que empezó por citar el Bribón del Rey, el Botín del banquero y el Mato de la Ministra de Sanidad y se le ha añadido (con mala leche doble) la Botella de la Alcaldesa de Madrid. Si hay que reconocer que omitieron la referencia a Su Majestad el Rey, pero se ensañaron con la Alcaldesa, cuyo apellido es propicio a los chistes más o menos de buen gusto o chabacanos, desde que su marido era Presidente del Gobierno.
Esto, me ha traído a la memoria un hecho de hace ya algunos años en el Hospital de San Marcos de Maidenhead. Este Hospital con algunos años de servicio estaba principalmente dedicado a los mayores, ya terminales o para recuperación de enfermedades u operaciones. Parece que más o menos a lo que quieren dedicar La Princesa. También tenía un servicio de Urgencias. El Gobierno, en aquellos momentos conservador, decidió cerrar el departamento de Urgencias y trasladarlo al nuevo y flamante Hospital de Slough que está a unas seis o siete millas de Maidenhead.^Por supuesto a los vecinos de Maidenhead no le gustó y se organizó una protesta marcha desde Slough al Hospital de San Marcos, donde terminó con intervención de dos o tres vecinos y las palabras finales del Miembro del Parlamento por el distrito, el conservador Alan Glynn.
Entre los vecinos destacó Terry Wogan, conocido presentador de la BBC Televisión, que agradeció las veces que su hijo de quince años había sido curado de diferentes caídas de bicicleta, golpes jugando el rugby y otros accidentes propios de un chico activo y el nuevo hospital iba a estar demasido lejos. Al parecer contaba la verdad, confirmada por mi hijo que era compañero del colegio y lo describía como un "holly terror".El parlamentario, que además es médico, prometió hacer lo posible ya que miembros de su familia también habían sido atendidos, puntualizando que formaba parte de un plan de reestructuración de los Servicios de Salud.
Tuve ocasión de acompañar al Doctor Glynn hasta su coche, le conocía personalmente como contacto político y me confesó que había tenido que prometer su voto en contra al proyecto, porque se debía a su electorado, pero que no veía posibilidad de parar el proyecto ya que el Gobierno lo tenía decidido. ¿Usted se figura a un diputado español votando en contra de su propio partido intencionadamente? Pues en el Reino Unido puede pasar.
Aquí en España ponemos el grito en el cielo si un político discrepa de decisiones de su propio partido o simplemente firma una petición para que se cancele un proyecto que no gusta a los ciudadanos. Ya ha pasado algunas veces en el pasado entre Alberto Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre, situación aprovechada por el PSOE para hacer propaganda contra el Partido Popular por diferencias y luchas internas. Ahora pretende los mismo entre Ignacio González y Ana Botella. No pueden entender que lo que es bueno para la Comunidad, no necesariamente puede ser bueno para los habitantes de un área determinada de Madrid que pueden darle el voto a su alcaldesa por defender o al menos prestar su apoyo a sus deseos.
 Está claro que la forma de terminar con estas discrepancias es si algunas de las transferencias a las CC.AA se les cancelan y cosas tan importantes y polémicas, como la salud y la educación las gestiona el Gobierno Central para todos los españoles por igual.

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