lunes, 16 de enero de 2012

CUANDO UN AMIGO SE VA

Algo se muere en el alma, cuando un amigo se va. Y anoche se fue un amigo. Un amigo del que siempre me sentí orgulloso y que siempre me llamó "amigo Girón". ya fuera de palabra o por escrito. Educados a la antigua, como dirían los progresistas, siempre nos halábamos de usted con respeto y cariño. Fue para mi un modelo, tanto político como humano, que he tratado de imitar dentro de mis limitaciones.
No hace falta que diga que estoy hablando de Don Manuel Fraga, el Ciclón Fraga, como titula Pilar Cernuda su biografía o el Patrón de la Derecha, como le llama José María Bernáldez en la suya. Don Manuel como le llamamos los del Partido Popular.
No hace falta que hable de su carrera política que todos los españoles conocen, por supuesto los de cierta edad, porque parte de la juventud solo conoce lo que le han contado y eso depende de quién lo cuenta. Yo prefiero hablar de su persona.
Le conocí como Embajador en Londres a través del Presidente de la empresa en que yo trabajaba entonces, Rafael Cerezo, que era amigo suyo desde España. Como Embajador dejó muy alto el pabellón de España, no solo entre los españoles, sino entre los ingleses, incluyendo políticos, periodistas, intelectuales y hasta la propia Reina Madre, que le invitaba a tomar el te para que le amenizara la tarde con historias, anécdotas y chistes. Mari Ví, una de las secretarias de la Embajada, me contaba que les hacía trabajar pero lo hacían con gusto por el trato amable que les dispensaba. Cuando llegaba el personal, ya el Embajador había seleccionado la prensa y marcado todo lo que hablara de España, reunía a las tres secretarias, española, inglesa y francesa y empezaba a dictarles cartas en los tres idiomas, en respuesta al correo del día.
Tenía como costumbre la puntualidad, no se si la británica, la gallega o la española. El día que se fundó la Gestora del Partido Popular en Gran Bretaña, se hizo con una "copa de vino español" en el barco "La Hispaniola", anclado en el Támesis a dos pasos de Trasfalgar Square, que era el lugar más escogido, tanto para los españoles que vivían en Londres, como para los turistas que  lo visitaban. Regido por Juanito Plata, había sido muy frecuentado por el Embajador Fraga para comidas privadas o públicas para años más tarde decaer hasta convertirse en un restaurante barato para turistas baratos. Aquél día Don Manuel se presentó casi media hora antes de la anunciada, cuando solo estábamos Juanito y yo viendo cómo los camareros terminaban de preparar las mesas. Don Manuel nos dijo que venía con mucha prisa parque algo más tarde tenía una cena con políticos conservadores y en Inglaterra se cena temprano. Inmediatamente se puso a charlar con los camareros, alguno de los cuales le conocían de cuando era Embajador y se admiraron de que recordara los nombres de algunos de ellos. Aquella tarde se constituyó el Comité Ejecutivo de la Gestora con Rafael Cerezo como Presidente y Pepita Seijo, Miguel Dols, Roberto Moretón, Pepe García y Guillermo Revilla como vocales y Zita Martines al cargo de Nuevas Generaciones. A mi me tocó la secretaría, porque trabajando en la empresa del Presidente teníamos contacto diario y el uso de la oficina gratis.
Nunca perdimos el contacto, porque cuando la presidencia del partido pasó a Antonio Hernández Mancha, Don Manuel pasó a la Comunidad Europea y también venía a Londres, quizás con más frecuencia y con más tiempo, también así como Presidente de la Xunta de Galicia. Yo lo recogía o lo llevaba al aeropuerto muchas veces y recuerdo que una de ellas, un día terrible de lluvia y niebla, le avisé que le recogería en el hotel media hora más temprana de la acordada. Cuando llegué, con algo de antelación, ya estaba sentado en el vestíbulo, leyendo unos papeles y con la maleta a su lado. Mis primeras palabras fueron: Perdone, Don Manuel, si le he hecho esperar. La respuesta fue: No se preocupe, amigo Girón, este no es el caso, pero yo prefiero llegar a las citas el primero, porque el que llega a su hora se disculpa como usted y con eso se gana la primera ronda. Sabia forma de entender las relaciones públicas tan necesarias entre los diplomáticos y los políticos.
Podría seguir contando anécdotas personales, ya he contado algunas anteriormente en este blog, pero no quiero alargarme. Solo queda pedir a Dios que le de el descanso que se merece y a nosotros, sus amigos y compañeros de partido, la resignación por tan dolorosa pérdida y las fuerzas para seguir luchando por la España que él soñaba 

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