viernes, 29 de abril de 2011

BRITISH ROYAL WEEDING



Esta mañana se ha celebrado la boda del Príncipe Guillermo de Inglaterra y Kate Middleton. Supongo que todos mis lectores la habrán visto en televisión. Yo no. Y no crean que es que le tengo fobia a la Familia Real Británica. Ni mucho menos. Ha sido porque he pasado la mañana en el Hospital de Río Tinto (el español, no el de los ingleses), haciendome las pruebas de anestesia porque el SAS ya ha decidido operarme de mi rodilla. Si no es por esto me hubiera cargado la boda enterita y sin protestar. No hubiera podido privar a mi mujer, británica de nacimiento y española de casamiento, de haber disfrutado de ella. Tengo que reconocer que a mi también me hubiera gustado, pero me
conformo con la parte que vi en las noticias de TVE a las tres de la tarde.


Ya me han comentado la ausencia de nuestro Rey porque dicen que debe estar molesto (por no decir cabreado) por el trato de las autoridades, policía y fuerzas navales de Gibraltar, hacia la Guardia Civil. De eso ya hablaremos otro día. Porque no creo que sea por eso. Bien es verdad que cuando la boda del Príncipe Carlos con Diana Spencer, la Familia Real canceló su asistencia con motivo de otro problema Gibraltareño. Pero era en tiempos de Felipe González, que después de meter la pata hasta el corvejón abriendo la frontera sin condiciones, tomó como una ofensa el que los Príncipes vinieran a Gibraltar para empezar desde allí su viaje de luna de miel. Estoy seguro de que nuestro Monarca habrá tenido sus razones, porque el que se tiene que sentir molesto y cabreado es nuestro Presidente Zapatero. Este es el que debe tomar de una vez la iniciativa de cumplir el mandato de la Naciones Unidas y resolver para siempre el problema de la Colonia con el Gobierno Británico, sin contar con el Gobierno de Gibraltar, que no tiene cartas en este asunto.

Pero no. Nuestro Presidente se limita a su sonrisa de tonto integral y no es capaz de mandar a su ministra de Asuntos Exteriores a formular una dura y seria protesta y a la Ministra de Defensa a enviar alguno de nuestros barcos de guerra a bloquear el puerto de Gibraltar para que su policía y sus marines no salgan de sus aguas territoriales, que según el Tratado de Utrecht, son solamente las interiores del puerto. Tuvo una magnifica ocasión cuando el Príncipe de Asturias mencionó claramente el conflicto al Príncipe Carlos durante su último viaje a España. A lo mejor se calló la boca esperando a ver si le invitaban a la boda. No ha sido así, pero que no se preocupe porque su doble, el actor Rowan Atkinson, si que estuvo invitado.

Desde aquí mi más sincera felicitación a la joven pareja con el deseo de que compartan juntos una larga y feliz vida y la esperanza de, que cuando vengan a España como Príncipes de Gales Herederos de la Corona Británica, puedan visitar un Gibraltar español.

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