martes, 23 de abril de 2019

SEGUNDO DÍA DE CAMPAÑA

Por fin anoche se celebró el polémico y esperado debate a cuatro de los políticos candidatos de cuatro partidos. Digo polémicos, porque hasta el último momento el candidato del Partido Socialista Obrero Español no se decidió a confirmar su presencia. Podía haber sido el debate a tres. Pero también podía haber sido a cinco, si la JEC hubiera permitido la participación de Vox. Pero no se han atrevido a debatir con "la extrema derecha" y, sin embargo le dan todo el derecho a "la extrema izquierda. Pues mire usted, si creemos en el sistema democrático, tanto derecho tiene la extrema izquierda de Podemos, como la extrema derecha de Vox. Aunque me han tachado de franquista, facista, falangista y otras "...istas", me he sentido siempre muy orgulloso de haber aprendido a ser demócrata en el Reino Unido, cuna de la democracia más sólida y longeva de toda Europa. Por eso, ni me gustan los extremismos, ni me gusta el sistema de listas cerradas ni la Ley D`Hondt, pero las Leyes, nos gusten o no nos gusten, están para cumplirlas. Y si no sirven, debe haber un sistema para cambiarla.
Yo me inclino por el sistema británico, donde el pueblo puede conocer personalmente a su candidato y hablar con él. O ella, que también hay mujeres sin necesidad de cuota de sexos. La Nación se divide en tantos distritos o constituencias, como el total número de parlamentarios. En cada una de ellas solo se presenta un candidato de cada partido y el que más voto saca, en elegido automáticamente Miembro del Parlamento. El candidato elegido por cada Partido como líder, no necesariamente el Presidente del partido, que más Parlamentarios consiga será el Primer Ministro, que al día siguiente visitará a la Reina, que le pedirá que forme el Gobierno. Como las elecciones son siempre en jueves, durante el fin de semana, el Primer Ministro, configura su Gobierno y el lunes todos a trabajar.
En el debate de anoche, todos los líderes ganaron, según los posteriores comentarios de sus afiliados. En mi opinión fue Casado el indiscutible ganador. Sánchez no dio la talla, hizo gala de los decretos leyes aprobados en el periodo electoral, que si gana, no podrá pagar, sacó a relucir la corrupción en el PP y se olvidó de la de su propio partido y se fue tan contento.
Esta noche a la misma hora y en Antena 3 y la Sexta, se celebrará el segundo debate con los mismos actores. (nunca mejor dicho lo de actores). Dicen algunos medios, que el ganador del de anoche fue Albert River. ¿Quién será esta noche?. Da igual. Lo importante es quién será el ganador en domingo por la noche. 
Así que ¡Ojo, no se deje engañar!. Si es usted español de verdad, es decir si ama España y se siente orgulloso de ella: ¡Vote al Partido Popular! 


lunes, 22 de abril de 2019

PRIMER DÍA DE CAMPAÑA

Para mí. Porque el Presidente Sin Votos ya la inició antes de que anunciara la convocatoria de las mismas. Nada de extrañar, porque es habitual en él, no respetar las reglas de juego, ni las normas de convivencia, ni las Leyes, ni la Constitución, como ha venido demostrando desde que se metió en política, para VIVIR DE ELLA.
Para mí. Que por respeto a la Semana Santa, he mantenido la boca callada y el PC dedicado a otros menesteres más propios de esos días. Yo nunca me metí en la política.
Nací en ella y vivo para ella. Que no es lo mismo. Y estoy muy orgulloso de llevarla en la sangre. Cuando vine el mundo, en marzo de 1932, ya mi padre que había sido alcalde desde 1924 y había demostrado ser lo suficiente demócrata para haberlo sido durante la Monarquía del Rey Alfonso XIII, la Dictadura del General Primo de Rivera y los primeros meses de la República, para volver a serlo desde 1933 hasta enero de 1936.
Jefe local de Falange Española, desde su fundación, volvió a ser alcalde en 1938, con el Gobierno (ahora llamado Dictadura) del General Franco, hasta su muerte en 1963. Sin duda alguna, el alcalde que sirvió a su pueblo durante más tiempo y bajo diferentes sistemas, de la historia de Higuera.
Después de haber vivido en el Reino Unido durante 34 años y conocido como funciona la democracia más antigua de Europa y  colaborado con Don Manuel Fraga, desde los principios de Coalición Democrática, luego Alianza Popular y después Partido Popular, me permito recomendarle a mis lectores, que no se pierdan el debate de esta noche. Como diría mi amigo Gracián, por fin parió la burra y Sánchez tuvo que pasar por el aro. Trabajito ha costado el convencer al Sin Votos para enfrentarse a sus adversarios, que no enemigos, y convencer a parte del electorado para que le vote.
Usted decide. Yo lo tengo claro. Con un carnet en el bolsillo, no hay duda de por quién lo haré. Pero aquellos que no pertenecen a ningún partido, debe pensar seriamente, no en sus preferencias políticas o personales, sino en España. Porque, como decía un patriota que dio su vida por ella, "El ser español es una de las pocas cosas serías que se puede ser en este mundo"  Y no debemos permitir que España se rompa, como quieren algunos.
Los extremos se tocan. Pedro y Pablo no son ninguno de los dos de los que habla la Biblia. Ni mucho menos. Así que no se equivoque.

sábado, 20 de abril de 2019

PREGON EN LONDRES VII

Hemos hablado hasta ahora de la espiritualidad de la Semana Santa y de su aportación humana. Su forma de entender la Pasión y Muerte de un Dios hecho Hombre para redimir nuestros pecados.
Hemos hablado de la diferencia con que el pueblo de Sevilla trata al Hombre que va sufriendo por su padre Dios, y la Mujer que va sufriendo por su Hijo.
Hemos hablado de la aportación humana de capataces y costaleros que hacen que las procesiones desfilen por las calles de Sevilla, con tanto cuidado y solemnidad como merecen las magníficas figuras que procesionan bajo su custodia y responsabilidad.
Solo nos queda hablar de lo material, como el paso y la cera, y de lo sonoro como el canto de la saeta. Así es como los ve el sacerdote que vino de Méjico y se  enamoró de Sevilla.

EL PASO DE PALIO

Si Sevilla abriera una cátedra de estética, la primera lección de su programa sería explicar un "Paso de Palio". Es un logro definitivo. Una fórmula conquistada, como el capitel corintio. O el soneto. El palio tiene de todo: de arquitectura y de poema, de plástica y de lírica. Un palio es un soneto realizado de plata y claveles. Soneto por la técnica, pero en el fondo es un madrigal de Sevilla para una mujer: para la Virgen.
Un madrigal de doce versos medidos y perfectos, que son sus doce varales de plata, pulidos y trabajados por el orfebre - con sus sílabas completas, con su medida y su canon - . Lo suficientemente recios para sostener el peo del palio y lo suficientemente gráciles para cimbrearse en el viento delgado de la noche. Doce versos que llevan la rima exacta de un color. Verde la dos Esperanzas, granate la Amargura, blanco la Paz.
El paso d palio está perfectamente pensado. Tiene una perspectiva única visto de frente. Es un sueño fugitivo cuando pasa de lado. Y es un recuerdo inolvidable por detrás. Cada palio, con tener la misma técnica, es distinto. Tiene su personalidad propia.
El palio de la Macarena es la caja de cristal de la Esperanza y por eso es blancura, es ilusión, es sonrisa y es alegría. Y el manto es verde como la esperanza, como el Guadalquivir.
El palio de la Amargura es granate, como la condensación y el poso de la pena y el dolor, como el color de los labios en la herida, como las ojeras de la Virgen.
El del Rosario es como un juego de campanillas de plata donde repican en sus varales los blancos rosario oscilantes. 
El de la Paz es un aleteo blanco entre la malla grácil de sus bambalinas, y pasa como si no pesara, como si lo llevaran n volandas palomas invisibles.
El de la Concepción es grave y pesado con la solidez inmutable de sus cresterías de plata como una definición cuadrada del Silencio a que pertenece y le precede.
El de Loreto es de oro; oro en sus varales, en su candelería, en sus jarras. Y cuando pasa de noche por la estrecha calle de Placentines, parece que va a pegar fuego de oro a los  balcones.
El de la Merced es una brazada inmensa de cardos dorados y góticos bordados de azul, entre los que llora - azucena y cardos - la Virgen.
Cada palio es distinto, porque cada Virgen es distinta.

¡Si yo pudiera, Señora,
ser también paso de palio!
De mis dos brazos te haría
los varales torneados.
De mi ojos, luz de cirio.
Jarras de plata, mis manos.
Con el oro de mis versos
- todo un poema- , tu manto.
Mi juventud volandera,
flecos y borlas de tu palio.
Y con mi sangre, brazadas
de claveles encarnados.
De mis pie, los costaleros
silenciosos allá abajo.
Y mi corazón delante
como capataz de paso. 
El alma..., esa la pondría
- pañuelo blanco - en tus manos
porque enjugaran tus lágrimas
y yo bebiera tu llanto...
¡Si yo pudiera, Señora,
ser también paso de palio!

LA CERA

La luz de una paso de palio no es en Sevilla problema de escenografía, sino de devoción y piedad. Para alumbrar un paso de palio, Norteamérica hubiera puesto una instalación de luz neón y tendría la teatralidad de un escenario con baterías y reflectores. Sevilla, en cambio, usa cera, solo cera y tiene el paso la unción sagrada de una liturgia ambulante. La Iglesia, a duras penas tolera para alumbrar al  Santísimo, la luz eléctrica. Lo mismo siente Sevilla y antes dejaría sus Vírgenes en sus templos, que sacarlas a la calle entre reflectores.
La Virgen va en el centro del paso. Y delante de Ella, la candelaria de plata de los cirio, escalonados en filas armoniosa, desde el cirio que llega a la altura de las manos de la Virgen, hasta el último, el más pequeño, en la fila inferior a la altura de los claveles.
Arriba llora la Virgen y abajo lloran los cirios. Lágrimas de cristal y lágrimas de cera. Y me parece entonces el símbolo exacto de la piedad sevillana. Aquellos cirios son las almas de los cofrade, que se han puesto a los píes de la Virgen, para hacerle compañía en su dolor y su llanto. ¡Cirios de Sevilla!

El cirio negro soy yo,
que va delante y que llora,
 tengo cera negra y no
puedo ir contigo, Señora
 Contigo la cera fiel:
nardos de nieve en varales,
entre blancos recentales
te ofende mi negra piel.
Abeja de mis pecados 
con aguijones de hiel,
me dieron por negros prados
su cera negra sin miel...
Pero soy luz, la encendí,
me va quemando, Señora;
y con su llama devora
mi vida negra ante Tí.
Gota a gota se liquida
mi cirio por el sendero
deja en él mi negra vida
que la pise el mundo entero
Por cada gota que muera
pisada en la procesión
¡dame una blanca de cera
para el cirio en primavera
de mi transfiguración!

LA SAETA

Qué bien la definió el labio anónimo que la llamó "saeta". Tiene una punta aguda y acerada que es ese ¡ay! inicial que sirve de preludio a la letra. Ese ¡ay! puntiagudo y lloroso que va afilando y afilando la voz en la fragua ardiente de la garganta. Después del ¡ay!, después de esa punta al rojo vivo, viene el cuerpo de la saeta.
La saeta es la música de gemido. Es el gregoriano de Sevilla florido y meridional, no para catacumbas, si para el aire libre que creó para si la liturgia sevillana de la Semana Mayor.
Yo las divido en saetas de día, saetas de noche y saetas de amanecer.
Yo  no se cuando acaba la saeta que viene desde arriba, desde un balcón. Me despierta del éxtasis un plauso y un ¡olé! clamoroso. Abro los ojos y en el aire negro no hay nada. Miro a la Virgen y no sé qué tengo en lo ojos. Es como si me hubiera quedado en ellos una gota de luz de la saeta.


La Reina de la hermosura
está en San Juan de la  Palma
No existe más amargura
ni caben dentro del alma.

Y aquí termina la Semana Santa. Ya hoy es Sábado de Gloria y mañana Domingo de Resurrección.


viernes, 19 de abril de 2019

PREGON EN LONDRES VI

Mañana de Viernes Santo. Como solían decir los serenos: ¡Las nueve y media y lloviendo!. En Higuera, si. Pero en Sevilla todavía no, aunque las dos Esperanzas, Triana y Macarena, o si usted lo prefiere, Macarena y Triana, ya han anunciado que adelantarán sus entradas para evitar la lluvia que amenaza.
Y me ha venido a la memoria aquellos años cincuentas del pasado Siglo, cuando a esta hora estaba desayunando en casa de mi abuela, después de una buena ducha para quitar el cansancio y el sueño de haber acompañado al Gran Poder  en su recorrido por las calles de Sevilla. Todavía sobraba tiempo para recoger a la novia y llevarla a ver la entrada de la Macarena, que en aquello años nunca tenia prisa para recogerse. Lo mismo podía ser a la una que a las dos.
Los tiempos cambian. Y en mis tres últimas salidas, ya en este Siglo, cuando volvía a casa de mi hermana, me iba derecho a la cama hasta mediodía y veía las entradas de las Esperanzas en la tele. Como voy a hacer hoy, pero bien descansado y después de ver a la Macarena saludar a las monjas del convento de Santa Clara en su camino a la calle Feria que le llevará a su casa.
¿Y que mejor ocasión, para aprovechar a recordar lo que el Padre Cué escribió sobre sobre una niña que en aquella calle vivía.

LA NIÑA DE LA CALLE FERIA


Ay, aquella ventanita
de la calle de la Feria
donde se asoma la niña
de cutis azul y ojeras, 
la niña que mira triste
y está enferma.
Siempre, cuando pasa el palio
verde de la Macarena
se para ante la ventana,
 y como es la calle estrecha,
saca su brazo de luna
y acerca el palio y lo besa...
Y en el terciopelo verde
sus labios de rosa seca
dejan temblando un suspiro
junto a los flecos de seda:
"¡Tú que pasas, Esperanza,
sáname, que estoy enferma!"
Y se cierran los cristales
y la procesión se aleja
y en el bordado del palio
una flor más centellea
como los ojo con fiebre
de la niña azul enferma.
Un año más. Viernes Santo.
Ya vuelve la Macarena. 
Ya está junto a la ventana
buscando un beso de seda...
Por detrás de los cristales
se asoma la niña enferma...
Pero no sale, le daña
la brisa del alba fresca
y tras los cristales llora
más azul cutis y ojeras...
En el palio tembloroso
que en el cristal se refleja, 
ponen un beso sus labios
cárdenos de rosa seca.
"¡Tú que pasas, Esperanza,
sáname, que estoy enferma!"
Y se pega a los cristales
su piel de cristal con venas, 
y hay un sollozo en el alba
mientras la Virgen se aleja.
Un año más. Viernes Santo.
¡Ya no pases, Macarena!
¡Ya no te espera la niña
azul de la calle Feria!
No hay nadie tras los cristales,
nadie en la ventana ciega, 
nadie que te ponga un beso...
¡Ya no pases Macarena!
Que si al pasar, tus reflejos
en la ventana se espejan, 
se quebraran los cristales 
de desilusión y pena
como se quebró la vida
 de la niña azul y enferma...
Ya no hay nadie en la ventana,
 ¡No pases ya Macarena!
"Deja pase, que pase..."
(cantó en el alba una estrella)
"Ella aquí no es Esperanza,
ni yo aquí soy rosa seca...
Ella es toda posesión
y yo rosa fresca, fresca...
Que pase, si en mi ventana 
se copia el palio, no temas,
me asomaré a mis cristales
para besarlo, hecha estrella,
y se quebrarán de gozo
como un aplauso en la fiesta..
Viernes Santo. Madrugada,
¡Pasa, pasa, Macarena!

jueves, 18 de abril de 2019

PREGON EN LONDRES V

EL CAPATAZ

Si la muchedumbre es un mar y el "paso" es un bajel empavesado de luces donde va una Reina y donde muere un Cristo, el Capataz es el práctico seguro y certero por calles estrechas y las esquinas difíciles. Sobre todo, es el que da la embocadura del puerto, que es sacar el "paso" incólume por la puerta de la iglesia.
Los cuarenta costaleros, en las tiniebla de sus "trabajaderas",no ven por dónde van. Sus ojos son el capataz que va delante. Experto como un práctico, vestido de traje negro en elegante y española etiqueta, vigilante los ojos y dominante la voz. Es un perfecto director de orquesta; en sus mano está la batuta de la sinfonía sevillana.
Capataz no puede ser cualquiera. Es toda una auténtica profesión de maestro de arte.¿No veis ese mocito, de negro también, que anda junto al capataz, sin quitarle los ojos de encima y a quién él, después de una faena nueva o inesperada, le da explicaciones, serio y en voz baja con expresivas acciones de sus manos? Es el hijo del capataz que está cursando, en la escuela práctica y maravillosa de la Semana Santa, la ciencia de su padre.
Y yo me imagino este diálogo entre el padre y el hijo. Entre el capataz experto y el mozo discípulo:

Para ser buen capataz, 
padre, el consejo mejor...
Hijo, serán más capaz
cuando tengas más amor.
Ojos de águila en la cara.
sentido de proporción, 
la voz como el agua clara
y los nervios en razón. 
Pero todo no bastara, 
hijo, sin el corazón.
Si llevas el Gran Poder,
amor, hijo y paso a paso...
No hagas al Señor correr,
llevándole a prisa, acaso 
la Cruz le fuerce a caer.
Si llevas a Dios clavado
del madero, 
hazlo con mimo y cuidado
de enfermero,
dale un paso acompasado
 y hazle de plumas el sendero.
Si va vivo, que el dolor, 
no le de, andando, la muerte.
Si va muerto, por temor,
hijo, a que se despierte...
Pero en todo caso advierte
que lo trates con amor.
Y se es la Virgen María, 
con su palio, hermosa toda,
  considera que ese día
Sevilla te la confía, 
y es Niña que va de boda.
Niña Virgen, sin mancilla, 
ni la brisa osa tocarla. 
Mira que habrás d entregarla
como te la da Sevilla.
Sin que se caiga un clavel, 
sin que se le tuerza un cirio,
sin que el sol mustie la piel
de sus ojeras de lirio.
Llévala- yo así lo hiciera-
como a tu novia, con celo
de que ni el polvo del suelo
le roce su pie siquiera.
Llévale como a una flor, 
como un cristal...No, mejor.
llévala- ¡Virgen María!-
como a tu madre y la mía,
 hijo, con inmenso amor.
Este es, hijo, mi consejo
para ser buen capataz.
Tu empiezas y yo me alejo.
Amor para ser capaz. 
Mucho amor, como este viejo, 
y serás buen capataz.

COSTALERO

Orfebre anónimo de la Semana Santa de Sevilla, deja que quite de tu cabeza ese costal recio y áspero y que te coloque en su lugar una corona de laurel.
Costalero, tu cabeza es la cariátide que sostiene todo el peso de gloria y ritmo de las procesiones sevillanas.
Costalero, el día que tu faltes, dejará de ser la Semana Santa de Sevilla.
¡Costaleros anónimos!
Arriba todo el lujo de la procesión, los claveles, los cirios, las jarras de plata, la filigrana de los varales, la pedrería sobre el pecho de la Virgen. Y abajo vosotros, polvorientos, sudorosos, en tinieblas, llevando sobre vuestra cerviz inclinada, el peso de la gloria sevillana.
El día que Sevilla dejara los costaleros se acabaría su Semana Santa.
Quitad los costaleros y ya no volveréis a ver el balanceo imponente, que eriza la piel, de la Cruz gigantesca del "Cachorro".
Y cada paso lento de los costaleros le da al Cristo un ritmo de agonía en que sube y baja su pecho acompasado con los estertores de la última Espiración.
Quitad los costaleros y destruis todo el rito litúrgico de las salidas y entradas de las procesiones. Y se perderán esas paradas de los "pasos" estratégicas y escalonadas en la intimidad de los barrios para mirar de cerca a la Virgen, echarle un piropo y cantarle una saeta.
Quitad los costaleros y rompéis el ritmo de la Semana Santa de Sevilla.
Y el padre se lo figura llegando un día al cielo. Con sus alpargatas de esparto y en mangas de camisa, llamando a la puerta con su mano derecha encallecida y sudorosa, y llevando en la izquierda, como trofeo de gloria, ese saco, ese costal almohadillado que se colocaba en la iglesia, parra sacar a la Virgen.
Y, como en los cuentos, saldrá San Pedro a abrir la puerta y le preguntará:
¿Quién eres?
            Soy Costalero
de la Pasión de Sevilla
¿Qué es eso?
             Me maravilla
que no lo sepa el portero.
Costalero
es ser el viril de Dios; 
es andar juntos los dos
por el mismo derrotero,
 yo abajo y arriba Él, 
porque no rompa su piel
en las piedras del sendero...

San Pedro le abre la puerta y le deja pasar con silencio y admiración. El costalero entra en el cielo con sus alpargatas de esparto y su pobre camisa. Se encuentra con Jesucristo.

¡Ay, Señor del Gran Poder, 
que yo fui su costalero!
Nazareno quise ser
y en mis espaldas tenerte
a Ti por cruz y madero.
¡Ay, Señor del Gran Poder!
Sobre mi carne tu peso
¡cómo cargó sobre mí!

Siguió andando por el cielo. Sus alpargatas de esparto comenzaban a transfigurarse, y su pobre camisa sucia con el sudor del trabajo, se empezaba a convertir en una túnica de nieve. Seguía llevando en su mano el costal almohadillado que se ponía para llevar a la Virgen. De pronto, en uno de los caminos del cielo, se encuentra cara a cara con Ella.

    
     ¿No me conoces, Señora?
Que yo fui tu costalero.
¡Que mi miren, Madre ahora 
esos ojos que yo quiero!
Fui tu tiesto y tu florero...
Tú arriba fuiste la flor,
sobre mis hombros de acero.
Tú llevabas el salero
de tu mano triunfador.
Y la gente te aplaudía
la saeta te clavaba
el piropo te encendía
y la noche te besaba... 
y yo allá abajo decía
-tinieblas, polvo y sudor-
"Por Ella soy costalero,
por Ella, porque la quiero,
por amor"

El costalero sentía mientras hablaba que algo florecía en su mano izquierda. Miró y el pobre costal había desaparecido. Tenía en su lugar una corono de rosas.

LA LEVANTÁ.  ¡AL CIELO CON ELLA!