viernes, 9 de febrero de 2018

LAS LENGUAS

Todo empezó con la Torre de Babel. Cuenta el Génesis 11 : 1 - 9, cómo hasta entonces, los hombres (en aquella época no había que decir "hombres y mujeres) hablaban todos la misma lengua. Unos habitantes asentados en la región de Sinar, entre los ríos Tigris y Eúfrates en Mesopotamia, inventaron el ladrillo, del que tanto se habló durante la crisis del idem. Decidieron construir una torre tan alta que llegara al cielo. Al Señor no le gustó la prepotencia de aquella gente y los confundió haciéndoles que hablaran distintos idiomas, con lo que llegaron a confundirse y separarse. De ahí sacó Napoleón su teoría de "Divide y vencerás".
Por supuesto, la torre no se terminó y los hombres se esparcieron por todo el mundo, cada uno con su idioma, como consecuencia de la primera crisis del ladrillo. La última conocida también ha tenido funestas consecuencias y también ha dividido a los hombres y a las mujeres, a los empresarios y los banqueros y a los constructores y los albañiles.
No tengo la menor idea (y no pienso perder el tiempo buscando) de cuantas lenguas hay en el mundo. Yo hablo dos, las dos más importantes y chapurreo  otras tres lo suficiente para llegar a los sitios sin perderme y sin morirme de hambre. Conocí a un holandés que hablaba doce y a un ministro inglés que hablaba seis. Pero es bien conocido que con español e inglés, como dice mi amigo Gracián, "se pué í a tos laos".
Es evidente la necesidad de hablar al menos, dos idiomas y esa fue la idea de Zamenhof publicada en 1887, para que todos los humanos hablaran su propia lengua y una internacional llamada Esperanto. Aunque alrededor de dos millones de personas llegaron a hablarla, la idea no cuajó y actualmente hay mucha gente que ni siquiera ha oído hablar del Esperanto.
El español y el inglés luchan por ser la segunda lengua en la que el mundo pueda entenderse, conservando la suya propia. Y el español va lentamente ganando terreno a pesar de que los españoles no ponemos el empeño que ponen los ingleses en defender la suya. Los españoles damos facilidades a los extranjeros para entendernos con cuatro palabras y muchas gestos. Lo ingleses exigen que se les hable en su idioma y bien pronunciado. Me explico.
El miércoles vi en la tele el partido en el Sánchez Pizjuan que le dio al Sevilla el pase a la final de la Copa del Rey. Me gustaría que mi equipo se llevara la Copa, para que ningún fan separatista pueda pitar al Himno Nacional ni algún jugador del Barcelona se arranque la medalla y la tire con rabia.
Con el campo, hasta la bandera como en las corridas de Curro, había gran cantidad de anuncios en la vallas laterales. Me llamó la atención la cantidad de palabras inglesas comparadas con las españolas. Lean: Bet 365, Since 1890, Play WSOP, Cordiality, Dictate, Catering y alguna más que se me escapara. En español  solo: Coca Cola, Seat y Cruzcampo. Si el Sevilla ganó por dos a cero, la lengua inglesa ganó por seis a tres. En mi única visita al Estadio de Wembley no vi ningún anuncio en español a pesar que era un England-Spain. Hay que espabilarse, que camarón que se duerme, se lo lleva la corriente.
Deberíamos poner más interés en defender y promulgar nuestra lengua con el mismo interés que los nacionalistas defienden el vascuence, el catalán o el gallego. Ponen tanto interés que se pasan.
Acabo de leer una palabras de la Ministra de Sanidad Dolors Montserrat, catalana normal, que dice: "Es dantesco que se exija hablar catalán a los sanitarios en Baleares". Tendría sentido si le exigieran alemán, inglés, francés o ruso para entender a los turistas, porque los españoles en Baleares, deben saber español.

miércoles, 7 de febrero de 2018

TENGO FRÍO

¿Frío has dicho?. /  Eso me espanta, / eso me inquieta./ No llevarás camieta. / Toma esta manta. Eso le dijo Don Mendo a Magdalena, en la famosa obra de Muñoz Seca, La Venganza de Don Mendo. Don Pedro conservó su sentido del humor hasta el último momento de su vida. Se cuenta su famosa despedida a sus carceleros y a los soldados que le fusilaron en Paracuello del Jarama el 28 de noviembre de 1936: Podéis quitarme la hacienda, mis tierras, mi riqueza, incluso podéis quitarme, como vais a hacer, la vida, pero hay una cosa que no me podéis quitar.....y es el miedo que tengo. A los 57 años de edad, casado y con nueve hijos, debe ser muy duro dejar la vida por el solo hecho de ser de derechas, católico, escritor y autor de teatro.
Pues resulta que yo tengo frío y miedo. Frío porque lo hace, mi PC lleva dos mañanas avisándome de heladas en Higuera de la Sierra, y si no hiela es porque no hay agua, pero al menos hace frío. Y aunque las chimeneas funcionan y dan calor, hay habitaciones de las casas que nada tienen que envidiar al frigorífico. Y eso que no estamos en las áreas marcadas en los mapas como alerta, que las hay de más colores que la bandera gay. Ayer hablaban de trescientas carreteras cortadas, miles de niños sin colegio, insuficientes quitanieves, caos en Barajas con centenares de vuelos cancelados... y hasta ahora no le han echado la culpa a Rajoy. Como tampoco se la han echado a Putin por las nevadas en Rusia o a Trump por los temporales en EE.UU. Parece que vamos aprendiendo a diferenciar la política de los fenómenos naturales.
También tengo miedo, porque el problema de Cataluña pone en peligro, no solo la unidad de España y de Europa, sino la recuperación, lenta pero constante, de la crisis pasada. Aquella que Zapatero no quería ver, como la izquierda de ahora tampoco quiere ver la recuperación. Y es que nos falta mucho por aprender. Fundamentalmente, que hay cosas que nos separan, pero hay también cosas que nos unen y que la oposición y el gobierno no son enemigos, sino adversarios. Y lo que es más importante, la separación de poderes, parece que está funcionando. Pero todavía hay radicales, algunos de derechas y otros de izquierda, que están deseando que Rajoy mande los tanques a Cataluña o envíe a un agente 007 a darle un par de tiros al  nuevo residente en Waterloo, que se cree presidente de la República Catalana y que ni siquiera sabe que allí perdió Napoleón la batalla contra Wellington. Está  derrotado totalmente, no por Rajoy, sino por la Justicia Española.

sábado, 3 de febrero de 2018

EL CID

Anoche, como todas las noches, después de mi cena de bocata (así se dice ahora) y caldo riojano, conecté con 13tv, en busca de mis programas favoritos, "El Casccabel" o "La Marimorena" que nunca puedo ver sin problema a pesar de sintonizar constantemente dicho canal. Patricia decía que era sabotaje de los socialistas, por ser una cadena de derechas. Yo no se si son los socialistas, los comunistas, los pedemistas, Puigdemond, Putin o Tramp, pero lo cierto que todas las noches me tengo que conformar con los debate en "24 horas".
Sorpresa. La 13tv estaba transmitiendo esa vieja y no por eso actual y magnífica película titulada El Cid. No lo dudé, me serví una generosa ración de whisky para que me durara toda la película, ajusté al mínimo de calor el control de la chimenea y me apoltroné en mi butaca dispuesto a no perder detalle. Me pasé de las doce, mi hora habitual de irme a la cama y disfruté hasta la una en que acabó. Me tentó la película que anunciaron a continuación, "Gigante", con nada menos que Elizabeth Taylor, una de mis actrices preferidas, y Rod Hudsom, que a pesar de sus tendencias, era un buen actor. Pero me asustó otras casi tres horas, había calculado muy bien el whisky y  apagué antes de que la Taylor apareciera en la pantalla.
No recuerdo cuantas veces he visto El Cid, pero lo que si recuerdo es la primera vez. Fue en el Motropol de Londres en 1962 poco después de mi llegada al Reino Unido en septiembre de ese año.Se había estrenado en diciembre de 1961 y unas semanas más tarde en el Capitol de Madrid y en el resto del mundo, con un éxito mas que merecido. La vi tres veces en inglés, dos veces con Patricia que era una convencida "fun" de los artistas, y el resto en español. En versión original tiene el atractivo añadido del sonido de la voz de los interpretes. 
Lo que es evidente es que cada vez que la veo, se sacan nuevas e importantes conclusiones, que no han perdido actualidad. La vida de un  guerrero que la da por la Patria. Eso de la Patria puede que suene a franquismo, pero a pesar de eso, para mi sigue vigente, aunque hayan quitado de los cuarteles de la Guardia Civil, el viejo cartel de "Todo por la Patria" y hasta la Cruz de Callosa del Segura, erigida en memoria de "Caídos por Dios y por la Patria".
Don Rodrigo Diaz de Vivar, nos dio unas magistrales lecciones de lealtad a España y a su Rey, de su acatamiento de las Leyes, de su respeto al enemigo, del cumplimiento de compromisos con aliados árabes, de su valentía y nobleza en la contienda, que deberíamos aprender para estos agitados tiempos. Vamos que deberían reestrenar la película en Cataluña, para dar una lección a los separatistas. A lo mejor aprenden algo.
Pero vamos a cambiar de tema. Ya hubo en Sevilla un conato de quitar la estatua del Cid, porque podía ofender a los moros. ¿Qué le parece?. A mi me ha recordado una anécdota de mi hermana de una vez que en la calle San Fernando, junto a la Univeridad (Antes fábrica de Tabacos), una turista le preguntó donde estaba la estatua de Don Rodrigo. Mi hermana como todos los sevillano, siempre la conocido por "la estatua del Cid" y le contestó que no sabía. Después se acordó y todavía se avergüenza de qué pensaría la turista al llegar a la Pasarela, mirar a la derecha y encontrar la famosa estatua de  Don Rodrigo sobre Babieca.
Del final del rodaje, que se realizó en trece lugares de España, en Roma y en la Playa  de Bamburg en Inglaterra, contaban que se había celebrado un banquete con todo el personal que había intervenido en el rodaje. Menéndez Pidal, que había aconsejado al director sobre la autenticidad histórica, estaba sentado al lado de Sofía Loren. Esta comentó el calor que hacia en España, a lo que Don Ramón le contestó que el verano era así, que no había aire acondicionado en aquel local y que la sopa estaba muy cerca de su pecho. Verdad o mentira, tiene gracia viniendo de un señor tan serio, como dicen que era Don Ramón. Pero tenía mucha razón.
Los que no hayan visto la película, deberían verla o al meno leer el "Cantar del mio Cid", que también se pueden aprender mucho.

lunes, 29 de enero de 2018

DECÍAMOS AYER....

Más acertado sería empezar, "escribíamos ayer..." sobre que este año fuera el Año de la Mujer, que me parce muy bien, pero que sigo insistiendo en que todos los días del año deberíamos respetar y homenajear a la mujer. Y al ver la portada de ABC de Sevilla, me ha venido a la memoria otra mujer, a la que tuve la ocasión y el honor de conocer hace muy poco tiempo.
La portada de ABC trae hoy el recuerdo del vil asesinato de una joven pareja, muy conocida en Sevilla, por dos criminales de la ETA, ayudados o asesorados por otros dos. Hace ya veinte años, pero su memoria está presente en la de muchos sevillanos. Los cuatro fueron identificados por la policía y llevados a la Justicia que los sentenció y los envió a prisión. No existía entonces la pena de muerte, ni la prisión permanente revisable, por lo que solo se, que al al menos uno, está donde debe estar y no ha salido todavía a la calle. Lo que si se, es que la opinión generalizada de la mayoría silenciosa, es que  no se merecen seguir con vida y mucho menos en la calle. Pero la Ley es la Ley y hay que cumplirla.
Ignacio Camacho, cuyo discurso pronunciado en diciembre de 2017, con motivo del premio de periodismo que la Fundación Jimenez Becerril le concedió y que hoy reproduce ABC en su tercera página, dice mucho más y mejor, todo lo que yo pueda opinar. Añadir que solo conocí a Alberto en uno de los Congresos del Partido Popular en Madrid, hace como treinta años y solo cambiamos dos o tres palabras sobre Sevilla. ¿Como podía ser de otra cosa?.
El 25 de noviembre pasado asistí a la celebración anual de Día de los Antiguos Alumnos en el Colegio de Portaceli, al que no había vuelto a asistir desde la enfermedad de Patricia, que hoy hubiera cumplido los 82 años, si el cáncer no se la hubiera llevado. Yo no fui alumno de Portaceli, sino de Villasís, de los que vamos quedando tan pocos, que no encontré ningún compañero de curso. En el Acto, después de la Misa, un antiguo compañero de Alberto, colegio y universidad, nos habló de él, de sus estudios, de su simpatía, su don de gente y su dedicación a la política al servicio de España. Aprendí bastante. Mencionó a su madre, que estaba presente, una señora de pelo blanco, vestida de oscuro, que estaba atenta a las palabras del orador. Al final de Acto al igual que otros muchos, me acerqué a saludarle brevemente. 
En el camino del salón de actos hacía la puerta del colegio, vi que iba caminando sola, me acerque y me recibió con una amplia y simpática sonrisa, como si me conociera de siempre y le acompañé hasta dejarle en un taxis. Lo que hablamos, como pueden figurarse no lo voy a reproducir. Pero me recordó a "las mujeres fuertes de la Biblia", por su entereza por la pérdida de un hijo y el orgullo de que su hija Teresa hubiera seguido su camino en la política ya que en aquellos días estaba cumpliendo con su labor en el Parlamento Europeo.
Vaya desde aquí, mi modesto homenaje a dos mujeres, madre e hija, valientes y resignadas por la desgraciada pérdida de un hijo y hermano, con la entereza de seguir luchando en la vida.
Kantauri, dirigente del parato militar de ETA, responsable de 20 muerto y decena de heridos.
Es el único preso de la banda en el Penal de Sevilla en celda del módulo de maxima seguridad

sábado, 27 de enero de 2018

2018, ¿AÑO DE LA MUJER?


Por primera vez, desde su creación en 1991, el World Economic Forum, reunido en Davos, ha sido presidido por una mujer. Pero vamos por partes. Para que el amigo lector que me preguntó donde estaba Prusia, me permito aclararle que Davos es una ciudad suiza del Cantón Grisones que está a la derecha del mapa, de color amarillo, fronterizo con Italia y Austria, situada al suroeste de la capital Char. Está considerada como la ciudad más alta de los Alpes y durante muchos años un centro de salud para enfermos de la terrible tuberculosis. Continua siendo un centro turístico, sobre todo para los amantes del esquí.
Cristina Gallach, responsable de Igualdad de la Unión Europea, hizo en su discurso una defensa admirable de la mujer. Pero tuvo que admitir que falta mucho por hacer. Solo el 21% de los asistentes eran mujeres.  Me recordó a la Dama de Hierro, con su frase de: "En cuanto se le concede a la mujer la igualdad con el hombre, se vuelve superior a él". Debía tener mucha razón, porque ella sola manejaba a diez o doce ministros, todos hombres. Clara demostración de la innecesaria cuota de sexos de Zapatero y el 50% de mujeres y hombres. Margaret Thatcher representaba solo el 0,1% femenino en el Gobierno de la nación.
La presencia de nuestro Rey y sus discurso en la apertura del Foro, excelente. Ya ha habido críticas por haberlo hecho en inglés, cuando nuestra lengua es el español. Pero la marca España se defiende mejor en una lengua que entienden todos los jefes de estado o de gobierno, los políticos, los empresarios, los periodistas y hasta los que protestaban por la asistencia de Trump, con pancartas de "Trump no Welcome".
También han habido reivindicaciones feministas de las dos organizaciones "Me too" y "Time's up", pidiendo el "Año de la Mujer". A mi me enseñó Patricia que esos inventos del "día de la madre", del padre, del abuelo o la abuela, le parecían innecesarios, porque todos ellos se merecían ser respetado, venerados, reconocido y amados todos los días de su vida. Pues eso digo yo de las mujeres. ¿Porqué este año? Deberían ser todos los años.
Estoy de acuerdo en que hay que acabar con la llamada violencia de género, que no se porqué solo se refiere al género femenino, cuando también existe la violencia hacia el género masculino, aunque es verdad que a los hombres son mucho más reacios a denunciar a su mujer si le maltrata pero haberlas, ahylas.
Reconozco que a mí siempre me han gustado las mujeres. Todas. Las hay guapas y tontas, feas y simpática, guapas e inteligentes, feas y antipáticas, gordas y flacas, de varios colores y tamaño, pero todas tienen algo atractivo físico o moral. Y todas se merecen un respeto y admiración, porque sin ellas, no existiríamos. Así, que gracias por ser mujer. 
Malala Yousafzai, Premio Nobel de la Paz 2014, pakistaní, 17 años.