martes, 20 de septiembre de 2016

466 DÍAS DEL PSOE DE HIGUERA

VOTÓ, VOTA Y VOTARÁ CONTRA RAJOY
Facebook no olvida ni deja olvidar, por eso hay que tener mucho cuidado con lo que se cuelga, porque allí se queda para siempre. A mi me ha recordado hoy el artículo que publiqué hace exactamente un año con el título: "Cien días del PSOE de Higuera". Creo que sigue siendo costumbre el dar cien días de gracia a los nuevos gobiernos antes de criticar, valorar o censurar su actuación.
Ha pasado un año, que y como 2016 ha sido bisiesto, llevamos ya cuatrocientos sesenta y seis días de gobierno local socialista. ¿Voy a empezar ya a escribir en contra o a favor de ellos?. Ni lo uno, ni lo otro. Que cada uno cuente la historia según le va. Por supuesto que habrá más división de opiniones que en una mala corrida de toros. Es imposible contentar a todo el mundo y hacer todo bien hecho, sobre todo cuando existe todavía una crisis económica en vías de recuperación, todavía no ha alcanzado el fruto deseado. Personalmente no he tenido problema con ellos. Hemos llegado a unos acuerdo que se están cumpliendo y eso es suficiente para mi. 
Si quiero comentar que la Feria del Cristo ha sido un éxito, pero recuerdo que siempre ha sido la Feria y Fiesta del Cristo. La Feria para el pueblo y la Fiesta para el Cristo. Hubo una época en que la Feria paso a ser al primer domingo de Agosto y la Fiesta el Día del Cristo. Una clara separación de lo profano y lo divino, como la que tiene Sevilla con su Semana Santa y su Feria.
Lo único que me está causando problemas es el Brexit del R.U. La Libra Esterlina se ha devaluado con lo que mi pensión, al convertirla en euros, ha bajado bastante. Pero de eso no tienen la culpa los socialistas. La tienen precisamente los conservadores, que también cometen errores. Desde los tiempos de Margaret Thatcher están tratando de sacar el máximo de la U.E. y al no conseguirlo han decidido salirse del club. Aunque no todos están conformes y seguirán negociando y ganando tiempo hasta que consigan lo mejor para ellos. Como siempre han hecho a través de su historia, con lo cual podría ser que con unos buenos términos conseguido en la negociación, sus buenas relaciones con Estados Unidos y su Club Privado de la Commowealth, les vaya mejor y la Libra incremente su valor.
Ellos van a lo suyo y ya se está hablando de que quieren continuar con los Tratados de Libre Circulación de Bienes y Mercancías y abolir el de Libre Circulación de Ciudadanos. Para entendernos, que puedan seguir importando y exportando, comprando y vendiendo, pero cada uno en su casa. Inglaterra para los ingleses. Ya hace varios año, que endurecieron la entrada, que la tenían libre los ciudadanos socios de la Commonwealth, porque el país se estaba llenando de indios, paquistaníes, jamaicanos, rodesianos, kenianos y hasta algunos chinos. Pero seguían negociando con esos países, manteniendo un estricto "Yo aquí y tu allí". Pues bueno, allá ellos. Espero que les vaya bien y sean capaz de revalorizar la moneda en la que pagan mi pensión.
Y ya que empecé hablando de días, hace docientos setenta y cuatro que Rajoy ganó las elecciones y todavía estamos con un Gobierno en funciones. Y lo que nos queda, porque como Míster No, no se baje del burro, ya se lo ha dicho Rajoy. "Usted nos quiere llevar a las terceras elecciones y a las cuartas y a las quintas o hasta que haya un resultado que le convenga". No el que le convenga al Partido,  ni a sus votantes, ni a España, ni a Europa, sino a él.  El pobre ignorante todavía no se ha enterado de lo que piensan los principales dirigentes de su propio partido y de como va perdiendo votantes cada vez que hay elecciones. El domingo veremos cómo los gallegos y los vascos tampoco le quieren. ¿Se convencerá?.

lunes, 19 de septiembre de 2016

LA CAMPANA, AYER Y HOY

Le tengo mucho cariño a La Campana. Y no me refiero a las que desde la Iglesia nos llaman a Misa o la otra que nos da la hora; me refiero a esa plaza tan emblemática y sevillana, que era La Campana. Porque ya no es tan emblemática ni tan sevillana. Primero se llamó calle de Pasteleros, de los que queda solo uno y el nombre de Campana viene de la que avisaba a bomberos y vecinos de los incendios y que estaba en la nave que el ayuntamiento usaba como parque de bomberos.
Durante siete años pasaba por ella todo los días (de colegio) para llegar al de Villasís, que hace tiempo que dejó de existir. Veníamos los del barrio de El Porvenir, Juan Manuel Priego, Angelito Medina, Jonny Carranza, Manolo Luca de Tena, Manolo Bustamante y algunas niñas del Colegio de El Valle, generalmente en el mismo amarillo tranvía que nos dejaba en la entonces Plaza de la Falange Española, aunque le llamaramos todos de San Francisco, delante del Banco de España. Recorríamos en grupo toda la calle Sierpes y al pasar por la Confitería (que ya había cumplido los 50 año de los 130 que tiene), de nuestro compañero Antonio Hernandez, mirábamos los escaparates con apetitosos pasteles, bombones y esos nazarenos, de todas las cofradías que escondían caramelos bajo las únicas.
El acera de enfrente había una zapatería, cuyo nombre no puedo acordarme y en la misma acera, en dirección a la Plaza del Duque, había una gran tienda de juguetes, El Bazar, en la que trabajaba una prima de mi madre y a la que yo acompañaba a mi padre a comprar los regalos de Reyes para mis hermano menores. Junto estaban el Bar de Pepe Pinto, la sombrerería de Padilla Crespo y las fotos de Serrano o Arellano, que no recuerdo bien. En la esquina con O'Donnell, la Farmacia y en la otra los almacenes La Importadora, de los argentinos Hermanos Forcada. Un recuerdo a los descendientes del gran Roberto. También estaban los bares Riviera, Tropical y el Café de París. Y como emblema principal, el Kiosko de Curro.
Todo esto ha desaparecido. La avalancha de lo moderno que nos hacen olvidar lo nuestro. McDonald y Burger King, codo con codo, copando la venta de los "fast foods", léase hamburguesas. Solo queda la Confitería, espero que por mucho tiempo, y el kiosko que ya no tiene a Curro, a quien los lunes, solo con verle la cara, sabíamos cómo había quedado el Betis.
Ahora paso muy poco por La Campana, solo si dejo el coche en el Corte Inglés, cada vez menos, porque aquello está intransitable. Entre veladores, contenedores, puestecitos de incienso, bicicletas (aparcadas y rodando), turistas con mochilas y jóvenes en camiseta mirando al teléfono móvil, hay que andar con mucho cuidado y haciendo eses como borrachos para no tropezar con algún despistado.
Cosas de vida moderna a las que los mayores tenemos que acostumbrarnos, quieras o no quieras porque como me contestó un mozalbete deslenguado hace unos días, por llamarle la atención al cruzarse delante de una señora: "Eso es lo que hay". Mi amigo Gracián, que también es poeta, aunque sea copiando de otros, dice: "Sevilla ya no es mi Sevilla/ que es una ciudad cualquiera/ como cualquiera que pillas/ en tus viajes por fuera". Y es verdad. ¿Ha visto usted alguna ciudad del mundo donde no haya un McDonald? Pues dígamelo, porque yo no la he visto.

viernes, 16 de septiembre de 2016

CORRUPCIÓN

Es tan vieja como la humanidad y es un vocablo femenino, que lleva el "la" por delante. ¿No fue Eva la que corrompió al primer hombre, ofreciéndole la manzana que estaba prohibida?. Claro que en el Paraíso no había dinero, este se inventó años más tarde y sirvió, desde entonces, para pagar favores. 
El evangelista San Mateo nos cuenta cómo los Sumos Sacerdotes pagaron treinta piezas o monedas de plata a Judas Iscariote para que delatara a Jesús de Nazaret. Y lo hizo, con un traicionero beso en la mejilla, que le produjo tal remordimiento, que devolvió el dinero y encima se colgó de un árbol. Pero de esto han pasado más de dos mil años y ahora no se devuelve el dinero ni se suicida nadie, si acaso se dimite del cargo por voluntad propia o forzado.
Entre el paquete de medida antifraude aprobada por el Gobierno del Partido Popular, con el voto en contra de los demás partido, se contempla la obligación de devolver el dinero, recibido ilegalmente, defraudado, robado, malversado, malgastado y todos los demás "ados", que usted quiera. Pero hasta ahora no recuerdo de ninguna cantidad importante que haya sido devuelta, por la sola razón de que los casos que van saliendo a flote, gracias a las medidas tomadas, son anteriores a estas.
La corrupción es el arma arrojadiza entre los partidos políticos con el "y tu más", "la doble vara de medir", "la sexta y la cuatro", "las redes sociale", "la prensa, radio y tele" y hasta "las conversaciones en los bares". Pero solo se habla de los políticos. Como si estos fueran los únicos corruptos que existen en el Mundo. Y especialmente de los políticos españoles, que desgraciadamente no son los únicos.
Pero ¿y el resto de los ciudadanos?. Como les dijo Jesucristo a los que querían lapidar a la mujer adúltera (no se sabe si era por amor a por dinero), "El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra". Nadie se atrevió a tirarla. 
¿Quién no ha engañado en la declaración de la renta?, ¿Quién no ha pagado facturas sin IVA?, ¿Quién no ha cobrado o pagado en negro?, Son preguntas a las que no nos gusta responder y si respondemos, seguramente mentiremos. Que es otra acusación que hacemos a los políticos, porque lo ciudadanos de a pié, ¿no mentimos nunca?.
Vamos a exigirles a los políticos que se encarguen de formar el Gobierno que necesitamos, poniéndose de acuerdo en los gordos problemas que se nos echan encima y que nos afectan a todos y dejemo a los jueces que se encarguen de aplicar la Justicia a todos y por igual, con rapidez y sin pegas ni retrasos.
En estos días solo se habla de Rita Barberá, por un supuesto blanqueo de dinero. En su caso personal se trata de la enorme cantidad de mil euros (1,000 €), de un total estimado de 50,000 €. Pero se le da muchísima más importancia que los 741,000,000 € que la Fiscalía reclama a los 26 alto cargos de la Junta del PSOE-A, entre los que se encuentran dos expresidentes llamados Chaves y Griñán, de los ERE fraudulentos entre los años 2000 y 2010. ¿A usted le parece lo mismo?. 
El PSOE-A crucifica a Rita Barberá y al PP y ampara a los dos de arriba

miércoles, 14 de septiembre de 2016

CASUALIDADES CURIOSAS

Acabo de leer en ABC digital dos esquelas que me han llamado la atención. Los que tenemos cierta edad siempre miramos las esquelas, no como aquel que esperaba ver la suya, sino para comprobar si tenemos que asistir al sepelio de algún amigo. Mi hermano José María, más adicto al ABC de papel, dice que siempre lo abre por las páginas finales.
Al contrario de aquel que compraba el periódico, miraba la primera página y lo tiraba a la papelera. El kioskero extrañado le preguntó un día por qué hacia eso y el tío contestó que estaba esperando una mortuoria. Entonces le aclaró que esas venían en las páginas finales. El tío contestó que la que el esperaba, vendría en la portada. Y así fue, con la triste foto de Arias Navarro anunciandolo.
Pues hoy, en las páginas adecuadas, aparecen dos esquelas idénticas, solo que una es de una señora y la otra de un señor, los dos con los mismos apellidos. Menos los nombres de pila, todo lo demás es igual, lo que hace pensar que son dos hermanos fallecidos en el mismo día. ¿Accidente o pura casualidad? That is the question.
La muerte que anunció Arias Navarro el 20 de noviembre de 1975, que no fue por accidente sino natural, coincidió, con diferencia de 39 años con la de José Antonio Primo de Rivera, que tampoco fue por accidente, sino por orden expresa de Stalin al Gobierno de la II República Española.
Los dos grandes escritores de los dos grandes Imperios que fueron España e Inglaterra, Cervantes y Shakespeare, no murieron el mismo día, sino el mismo año del que, en este, se cumple el Cuarto Centenario. El Manco de Lepanto, a pesar de las guerra, la prisión y las penalidades, había nacido antes y llegó a los 69 años. Quizás la dieta mediterránea le ayudó. Sin embargo el Bardo de Avon solo llegó a los 52 años, posiblemente como consecuencia de las carnes asadas y las pocas verduras de los ingleses.
Otra curiosa casualidad de muertes, ocurrió en mi familia. Mi madre, que era la mayor de los cuatro de la familia Mantero Franco,  tenía dos hermanas mellizas, Carmen e Isabel y un hermano, Marcos, que era el más joven.
Carmen la mayor de las mellizas, murió el 29 de julio de 1988 a los ochenta años de edad. Su hermana Isabel, que ya estaba enferma, no se enteró del óbito porque murió cuatro días más tarde, el 2 de agosto y mi madre que también estaba enferma murió, sin enterarse de la muerte de la segunda, el día 3 de agosto, a la vez que se enterraba Isabel. Creo que fui el primero en enterarme, ya que mi hermana que estaba sola con ella, al estar el resto de la familia en el cementerio y mi hermano Paco y yo en el Reino Unido, me llamó para darnos la triste noticia. Tres hermanas, que habían vivido muy unidas y en sus últimos años en tres pisos de la misma casa, fallecidas las tres dentro de la misma semana, le pareció tan increíble al párroco de la Iglesia del Porvenir, que nos contaba mi hermana, que se le escapó el comentario: "No me lo puedo creer", mientras le daba la Extrema Unción a la tercera. Antecedente del comentario que hacía la familia una vez superado los primeros días de triste dolor: "Que cara van a poner las tres cuando se encuentren allá arriba".

martes, 13 de septiembre de 2016

DOS FLECHAS

Los Flechas eran las juventudes de Falange Española, fundada por José Antonio Primo de Rivera como partido político en 1933, que en 1934 se unió a la Juntas de Ofensivas Nacional Sindicalistas, fundada por Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma Ramos, para convertirse en Falange Española y de la JONS.
Otra relevante organización juvenil eran los Pelayos, de la Comunión Tradicionalista Carlista, también conocidos como Requetés.
Durante la Guerra Civil, ambas organizaciones existieron en nuestro pueblo y tenían sus correspondiente sedes, los primeros en la casa que es ahora de la familia Guijarro Rincón y los segundos en la casa que había antes de la que hoy es de la familia Martín Cubero. No existía ninguna rivalidad entre ambas organizaciones, había una conocida familia con cuatro hijos varones, de los que tres eran Pelayos y uno era Flecha. Pero el General Franco, en plena Guerra, el 19 de abril de 1937 y visto la valiosa ayuda que tanto FE, como los Requetés estaban prestando a las fuerzas del Ejército, decretó la Unificación de ambos partidos para crear la Falange Española Tradicionalista y de la Jons.
Entonces fueron llamados Flechas y Pelayos y se adoptó el uniforme azul de los flechas, cambiando el gorro, por la roja boina de los pelayos y usando las banderas de ambas organizaciones junto a la roja y gualda de España. Pero en Higuera, pueblo natal del entonces Secretario del la Comunión Tradicionalista, Don Manuel Fal Conde, se creó un grave problema. Don Manuel, firme en sus ideas carlistas-tradicionalistas no aceptó la Unificación. Aquello no le gustó a Franco y fue perseguido, estando a punto de ser ejecutado, siendo deportado a Portugal y vigilado estrechamente durante años por la policía. Todavía muchos de mi edad recordamos los policías que venían a pasar el  verano vigilado a Don Manuel y los que le vigilaban en Sevilla en su casa de la calle Albareda.
La  estrecha amistad de años de Don Manuel y mi padre, que era el Jefe Local de Falange,  y si acató el decreto de Unificación, se rompió por completo, aunque los hijos de ambos no entendíamos el porqué y seguimos siendo amigos con una amistad sincera que todavía perdura. Don Manuel y mi padre olvidaron las diferencias políticas y poco antes de la muerte de mi padre volvieron a ser los amigos de siempre.
Los Flechas y los Pelayos juntos, utilizábamos el cuartel de los primeros, y desfilábamos cada domingo desde el cuartel a la Iglesia para oír Misa y después formar delante de la Cruz de los Caídos, que estaba frente al Ayuntamiento, donde ahora se ubica el busto de Sebastián Santos, para rezar un responso y cantar el Cara al Sol.
En la foto que han visto arriba, ante la verja que cerraba el antiguo cementerio, después jardin y ahora conocido como el Paseo Oscuro, hay dos flechas. Uno soy yo con poco menos de cinco años. Todavía se usaba el gorro que a partir de la Unificación en 1937 se cambió por la boina roja y yo había nacido en el 32. El otro es el perro, que realmente iba a ser el protagonista de este artículo, pero que por el deseo de explicar las circunstancias que muchos de mis paisanos no saben, lo he dejado para el final.
El perro, de nombre Flecha, fue la mascota de la organización, algo así como la cabra de la Legión. Lo había encontrado mi padre a los pocos días de haber sido liberado el pueblo por las tropas nacionales, solo y abandonado por la calle y a sabienda de que no pertenecía a ningún vecino, le llamó con un silbido amistoso. El perro acudió moviendo la cola y le siguió hasta casa, donde recibió algo de alimento, que por las apariencias, no había recibido en varios días. Con nosotros se quedó, vivió al menos siete años y con nosotros murió.
La primera vez que oyó la corneta que nos llamaba a los flechas al cuartel, salió corriendo y se presentó a filas. Se hizo amigo de todos y nos acompañó hasta la puerta de la Iglesia, donde esperó hasta que, terminada la Misa, volvimos a desfilar hasta la Cruz de los Caídos. Marchaba en fila con nosotros, delante de las banderas y detrás de los gastadores que abrían paso. Mientras se rezaba el responso y se cantaba el Himno permanecía quieto y firme como todos los demás. Como se sabe, aunque algunos quizás no lo sepan, al final del Himno se daban los rituales gritos de España Una, España Grande, España Libre, Viva Franco y Arriba España, que se contestaba por los flechas y el público en general. La sorpresa fue el día que el perro coreó con un potente ladrido, el grito de los asistentes. El hecho corrió de boca en boca y hubo gente que, por simple curiosidad, asistía al espectáculo del perro patriota.
Su paciencia con los niños era tal que jugaba con todos, se dejaba acariciar, empujar, montar por los más pequeños, acudía al trapo como si fuera un becerro y hasta dejaba que le tiraran del rabo. Solo cuando se cansaba o se le hostigaba demasiado, abría los dientes con un gruñido como diciendo ¡basta ya!.
Los flechas hacíamos instrucción militar en la plaza de toros a las órdenes del maestro Don José Arauz a la que acudía también el Flecha. Un día que uno de ellos se estaba portando mal, Don José se fue hasta él con intenciones de darle un tortazo. El Flecha se interpuso entre el niño y el instructor y con su gruñido impidió el pretendido castigo. Yo que estaba presente tuve que sujetar al Flecha, que siempre me obedecía y, a partir de ese día, cada vez que veía a Don José, le saludaba con un gruñido y este le tenía tanto respeto que, si alguna vez venía a mi casa, preguntaba si estaba el perro y no entraba hasta que le decíamos que estaba en el patio.
Iba con mi padre a todos lados, a la fábrica, al casino, al ayuntamiento y si no podía entrar, le esperaba pacientemente fuera. También le acompañaba en el coche, si viajaba solo, y una vez que lo dejó en casa, se escapó, corrió detrás, le alcanzó y saltó por la ventana para acomodarse en el asiento trasero. Tenía tal sentido, que podía oír la bocina del coche desde la distancia y avisarnos a la familia cuando lo sentía cerca.
Mi hermana y yo asistíamos a la escuela de párvulos de Doña Urbana que estaba en la casa de al lado de la que hoy es de mi hermano José María. Flecha nos acompañaba y se volvía solo a la Caldera para echarse en un rincón de la oficina de mi padre. La Caldera, como se conoce todavía, era lo que hoy es el Centro de los Jóvenes o Guadalinfo y entonces la fábrica de aguardiente. Allí esperaba toda la mañana y cuando el reloj de la Iglesia daba la campanada de la una, corría a esperarnos y cuando salíamos, volvía a avisar a nuestro padre de que ya llegábamos y regresaba hacia nosotros para acompañarnos en el último tramo. Pasábamos a ver a nuestro padre e irnos para casa y Flecha nos acompañaba todo el camino hasta ella y volvía solo, para seguir al lado de su amo. Nunca pudimos entender cómo un perro podía saber cual era la campanada de la una, sin equivocarse con las doce y medía o la una y media. 
Solo tenía un defecto. No le gustaban los gatos y era un experto en acorralarlos, enfrentarlos cuando estos arqueaban el lomo y sacaban las uñas y esperar a que intentaran correr, en cuyo momento saltaba sobre ellos, los agarraba por el cuello, los sacudía y los dejaba muertos en el acto. Eso si, a los varios gatos que había en casa los respetaba, solo los echaba de la cocina o de la cochera donde el dormía y nunca mató a ninguno.
Tenía la mala costumbre de seguir y ladrar a los coches. Se decía que era porque los coches llevan el "gato" con el que se levantaban las ruedas para arreglar los pinchazos. Esto le costó la vida.
Estaba yo, ya con doce años, estudiando en Sevilla y viviendo en casa de mi abuela materna y venía al pueblo solo en las vacaciones de Navidad, Semana Santa y las de verano. Algunas veces iba o volvia con mi padre, pero otras lo hacía en el autobús de Casal solo, recomendado por mi padre al chofer de siempre, llamado Varela, que en la obligatoria parada en Valdeflores, me llevaba con él a la cocina de las Niñas de la Venta, para que tomara un refresco o un vaso de leche caliente en invierno. Esperando el autobús a la puerta del Bar Carmona con mis padres y como siempre el Flecha, vió este un coche aparecer en dirección a Sevilla y salió corriendo por la bajada a la carretera, sin ver que un camión venía en dirección contraria. Cayó ante las doble ruedas traseras que le pasaron por encima, dejándolo moribundo en la cuneta. Nunca olvidé la triste y última mirada del compañero y amigo que nos acompañó durante toda nuestra niñez. Creo que fuí llorando desconsoladamente las dos hora que duraba el viaje a Sevilla.
Y usted, estimado lector o lectora, dirá: ¿A qué vienen estos personales recuerdos de la niñez?. Pues viene a que cuando vamos para viejo, o ya hemos llegado, se recuerdan todas estas cosas de nuestra vida.
 Y además porque estoy hasta los mismísimos de escribir sobre la desastrosa situación política a la que nos ha llevado Míster No.