jueves, 19 de octubre de 2017

YA ESTÁ

Como no podía ser de otra manera, el Gobierno ha iniciado el proceso de activación requerido para aplicar el Artículo 155 de nuestra Constitución. La contestación del Presidente Puigdemont al requerimiento del Gobierno, que solo pedía un Si o un No, ha sido otra larga carta con amenazas de declarar la independencia unilateral si no hay un diálogo. ¿A estas alturas? ¿Cómo puede pretender un diálogo si nunca ha querido dialogar? Y menos cuando se sabe que lo único que quiere es algo que no puede ser y además, es imposible.
El Gobierno no puede dar un paso atrás y menos cuando tiene el respaldo de los otros dos grandes partidos PSOE y Cs. Actitud que les honra, todo lo contrario de Podemos y su líder El Coleta, que está claramente demostrando lo que realmente es. Un activista, un mentiroso y un comisario político del comunismo internacional que quiere romper España, como ya intentaron en 1936 y no pudieron. El numerito que montaron en el parlamento con los cartelitos que  pueden ver, lo dice todo.
Cuando Sánchez y Rivera han olvidado (al menos de momento) sus diferencias con Rajoy, para estar juntos defendiendo la Constitución contra los que quieren saltársela rompiendo la unidad de España, El Coleta se ha puesto al lado de los delincuentes que no respetan las Leyes. Dejadle que hable. Mientras más hable más sabrán los españoles de que pié cojea. Ya decía el Mariscal Otto Bismarck que: España debe ser un país muy fuerte porque los españoles llevan años intentando destruida y todavía no lo han conseguido. El comunismo de Stalin no pudo hacerlo en 1936 y el comunismo internacional de Venezuela, del que El Coleta es un verdadero comisario político y sus secuaces, tampoco podrán.

miércoles, 18 de octubre de 2017

PRESOS POLÍTICOS

La diputada Lourdes Ciuró y su corte de mangas
La nueva acusación de la izquierda radical española, de Podemos para allá, es la de que en España hay presos políticos. Hoy en la Sesión de Control en el Parlamento, la Presidenta ha tenido que intervenir ante la pancartas exhibidas, en varios idiomas, con el lemas "Libertad para los prisioneros políticos". Les ha dicho, entre otras cosas, que al Parlamento se va a hablar. El nombre viene del francés parlement, derivado de parler, (hablar) y originalmente del latín parabola, (palabra). Está claro que el Parlamento es para hablar y no para montar teatros con pegatinas, camiseta, banderas, pancartas o gestos, como el que una diputada del PDeCAT, (Partido de Gatos (y también Gatas), le ha dedicado hoy al diputado de Ciudadanos (también conocido actor) Toni Cantó. Nada menos que un corte de mangas. Ellos y ellas se señalan como lo que son: simples ineducados.
Hasta El Coleta ha hablado de los presos políticos lo que de ninguna forma se atrevería a decir en su amada Venezuela. ¿A donde quieren llegar?. A los dos Jordi catalanes no los ha mandado a prisión, ni Rajoy, ni el Gobierno ni el Partido Popular. Los ha mandado un Juez, porque después de interrogarles, los habrá encontrado culpables de un delito. No se cual, porque se han cometido tantos, que no serán los únicos que van a pasar algún tiempo encerrados. ¿Cuando irá el otro Jordi, del abuelo multimillonario?.
Fernando Aramburu, autor de "Patria", que lleva vendido más de medio millón de ejemplares, se ha dejado caer con una frase lapidaria: "Parece que algunos tienen otra vez ganas de derramar sangre". ¿Recuerdan a Lluis Companys) En 1935 fue condenado por un tribunal de la II República a treinta años de cárcel después de su fallido intento de independencia catalana, que costó más de cuarenta muertos en la triste noche del Corpus sangriento. No fue un preso político como el Frente Popular lo consideró y en enero de 1936 lo liberó para que luchara con ellos en la Guerra Civil.
Mi padre si fue un prisionero político, como lo veintitrés vecinos de Higuera, que fueron encarcelados por ser de derechas y condenados a muerte por un tribunal anarquista. Sentencia popular que no llegó a cumplirse porque fueron liberados a tiempo por las tropas  de Franco. No creo que Rajoy tenga que enviar al Ejército a poner orden en Cataluña. Si mañana Puigdemont no se aclara, bastará con aplicar el artículo 155. Y pase lo que pase, el responsable sera el presidente delincuente que no respeta las Leyes.
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Puigdemnot y Junqueras ante la tumba de Campanys

lunes, 16 de octubre de 2017

EL PODER DE LA LEY

A estas horas ya sabe media España que Puigdemont no ha dado ni el Si, ni el No. Ha tratado de escurrir el bulto con una carta de dos folios, con la prepotencia acostumbrada, que no responde  lo que se  le ha preguntado. Rajoy le había dado hasta el jueves, como segundo plazo, y supongo que así será. Está descartado, como no podía ser de otra manera, el empezar ningún diálogo con quien no quiere dialogar, por lo que es evidente, que la aplicación de las leyes será inmediata. 
En democracia, la aplicación de la Ley corresponde al Poder Judicial y no al Gobierno y cuando se desobedece una orden de un Juez, este es el que tiene que actuar. Y esto me recuerda un caso en el Reino Unido hace más de treinta años.
Recibí un día la visita de un policía, uno de los típicos Bobbis de entonces, de 1,80 de altura, sin contar el casco, preguntando por mi hija, que a la sazón tenía diecisiete años y estaba de vacaciones en España en casa de mi madre. Tuve que insistirle, porque no quería decirme el motivo, que siendo menor de edad el padre tenia derecho a saberlo, y me dijo que traía una orden judicial de llevarla al juzgado porque no había pagado una multa de tráfico. La multa, por aparcamiento indebido de un ciclomotor era solamente por 25 Libras (unos 28 euros al cambio de hoy) y debería declarar ante el Juez cómo la pagaría con la amenaza de detención si no la pagaba. Me pareció tan exagerada la medida, que le dije al policía que cuando mi hija avisara que volvía, les daría del número de vuelo para que la detuvieran a la llegada en el mismo aeropuerto y así me ahorraban el tiempo y el gasto de tener que ir yo recogerla y cuando estuviera en la comisaría, con derecho a una llamada, podía llamarme y yo iría a pagar la multa y traerla a casa. Me dijo que no era para tanto y muy educadamente me dio todos los datos necesarios para que cuando volviera, supiera lo que tenía que hacer voluntariamente: pagar o personarse en la comisaría.
Calmado del correspondiente cabreo por el incidente, comprobé los datos y vi que la fecha de la multa era de dos meses más tarde de la fecha en que el ciclomotor había sido robado y de la denuncia que mi hija había presentado en la Comisaría. No perdí el tiempo, me personé en el Juzgado con la copia de la denuncia y borrón y cuenta nueva. Me llevé la satisfacción de las disculpas recibidas y aceptadas por el error cometido y por no haber encontrado al ladrón. Subsanado el asunto tuve que reconocer que allí la Justicia, puede cometer errores, pero funciona.
Ayer mantuve una conversación telefónica con una buen amigo, policía jubilado, sobre el problema catalán y cómo deberían actuar los jueces y me dijo algo importante. Lo primero que le habían enseñado en la Academia era que en casos criminales, había que recopilar todas las pruebas necesaria, para que los jueces no tuvieran la menor duda sobre la culpabilidad del acusado. Creo que ya debe haber suficientes pruebas de la flagrante desobediencia del señor Puigdemont a las ordenes de los tribunales, para que los Jueces le llamen a declarar y se haga justicia por los delitos cometidos. Ya se han pasado bastante la raya y es hora de actuar en serio y para siempre.   

domingo, 15 de octubre de 2017

MAÑANA SERÁ OTRO DÍA

Como cada día del año, pero mañana 9 de octubre será otro día a recordar en la Historia de España y en nuestra propia historia. Estaré frente al PC o el TV desde las nueve de la mañana esperando, como una novia ante el altar que no confía en el novio, si la respuesta a la más importante pregunta del cura, será "Si" o "NO".
El novio se llama Carles de nombre y Puigdemont de apellido  paterno y Casamajó de materno, que no son ocho apellidos vascos sino dos catalanes y se ha metido en un buen lío porque no se sabe muy bien si quiere casarse con España o prefiere un divorcio de Europa. Sabe que se la juega y que puede terminar en la cárcel en Cataluña, o en el Penal del Puerto. Debe hablar catalán muy bien porque estudió Filología Catalana, después de la muerte de Franco (quizás antes no se atrevió) pero dejó los estudios y se dedicó al periodismo. En eso ha debido aprender mucho, porque es un buen experto de contar cuentos. Principalmente, cuentos políticos.
Si quieren saber más búsquelo en Wikipedia, que yo no quiero perder el tiempo y además, ya le conocemos lo suficiente. Tiene el tío suerte, porque ha sacado a relucir que su antecesor en el sueño separatista de 1931, Lluis Companys fue fusilado por Franco en 1940 como represión a su intento fallido. Lo que oculta es que el intento separatista a que se refiere fue durante el gobierno de la II República y ese intento le costó más de cuarenta muertos en una noche y la condena de treinta años de cárcel e inhabilitación para ejercer cargos públicos por vida. Solo sirvió dos años, porque en 1936, después de que el Frente Popular ganara las elecciones, lo indultaron y colaboró con ellos en la Guerra Civil, escapó a Francia y algo haría allí, porque la Gestapo lo detuvo y lo devolvió a España, donde fue juzgado y condenado a muerte. No creo que Franco lo fusilara por gusto. Los juicios de entonces actuaban así, recuerde usted los famosos Juicios de Nuremberg contra los nazis en 1945 y 46.
Volviendo al político con nombre catalán-francés, mi buen amigo Gracián traduce puig en catalán, por monte y de mont en francés, también por monte, llamándole "monte del monte" "de la "Casa mojón". Es que Gracián le encanta buscarle cinco pies al gato. ¿Tendremos la República Catalana? Va a ser que no. Porque diga lo que diga el novio, Rajoy tiene ya pruebas suficientes para que los jueces le metan en la cárcel, lo inhabiliten para siempre y devuelva todo el dinero mal gastado en su loca aventura.
La señora Ada Colau, la intelectual alcaldesa de Barcelona, que no fue capaz de licenciarse en Filosofía en la Universidad de Barcelona y se ha declarad activista política, ha pedido la dimisión de Pablo Casado, que si tiene un montón de títulos universitarios de diversas universidades, españolas y extranjera, tachándole de pirómano. Solo le ha faltado a la señora Colau acusarle del incendio de Galicia, o el más lejos de California, cuando lo único que el portavoz del Partido Popular, ha dicho en rueda de prensa es lo mismo que decimos muchos, un servidor incluido como pueden ver si leen desde el principio, que Puigdemont debe tener cuidado no acabar como Campanys. Pablo Casado, mucha más gente y yo mismo, sabemos que ya no se fusila a los traidores a la Patria y nos hemos referido a la sentencia del Tribunal de la II República por declarar la República Catalana. Lo del fusilamiento no creo que tuviera que ver con eso. Sería por su comportamiento y sus hechos durante la Guerra Civil, que no serían muy lícitos ya que le faltó tiempo para huir a Francia.
Rajoy debe actuar con la Ley en la mano y dar un duro ejemplo de como actúa un gobierno democrático, antes de permitir lo que no se puede, que sería abrir la puerta a la destrucción de la Unidad de España, primer paso para destruir la Unión Europea. Ya tenemos bastante y no olvidamos, cómo empezó todo con el Frente Popular en 1936 cuando sacaron a Campanys de la cárcel a la que le había mandado un tribunal de la II República.

viernes, 13 de octubre de 2017

FIESTA NACIONAL

Esta mañana mi hijo y yo hemos disfrutado, sin perder detalle, de la retransmisión del Desfile de la Fuerzas Armadas con motivo del la Fiesta Nacional, antes Día de la Raza, anteriormente Día de la Hispanidad y, en Estados Unidos Columbus Day. Nos hemos perdido la Misa en nuestra Parroquia y espero que la Patrona de todos los españoles no nos lo tenga en cuenta. El patriotismo no está, ni mucho menos, contrario a la religión y en días tumultuosos como los que estamos viviendo por culpa de unos antipatriotas, que aunque no quieran, son españoles y nunca han sido ni serán otra cosa, nos sentimos más españoles que nunca.
En la sobremesa, sin café, sin coñac y sin puros, ya que ninguno de los dos fumamos, solo tomamos café en el desayuno y no solemos beber coñac, si acaso brandy de Jerez y no muy frecuentemente, he contado, con la intención de educar a mi nieto, algunas de mis experiencias en el Servicio Militar, que mi hijo, nacido en el Reino Unido, nunca hizo, porque cuando vino a vivir a España, ya no era obligatorio.
Lo hice voluntario en el Ejército del Aire que tenía su base en Tablada, muy cerca de El Porvenir, donde vivía mi abuela materna, con la sana intención de poder pernoctar fuera del Cuartel. Allí recibí mi baptismo de vuelo. A los pocos días me encontré con un joven piloto, que había sido compañero de colegio, que me hizo que me cuadrara " a sus órdenes" y me "ordenó" que me subiera en una de aquellas avionetas Fiat de doble alas y dos asientos para acompañarle en su diario vuelo de práctica. Durante media hora sobrevolamos Sevilla, Dos Hermanas, San Juan y Camas y antes de aterrizar, me obsequió con unas piruetas que me pusieron los pelos de punta. Me convencí d que el volar no era cosa exclusiva de las aves. Las máquinas fabricadas por el hombre también podían volar. Lo anticipó con sus dibujos Leonardo Da Vinci y lo describió Julio Vernes en su novela. 
No volví a disfrutar de otro paseo aéreo, porque unos días después de la Jura de Bandera me reclamaron a la oficina central de Meteorología, que estaba en la Plaza de España y no volvimos a coincidir en Tablada. El entonces Teniente Coronel Jefe de la Región Meteorológica del Estrecho, era mi tío, primo hermano de mi madre,  José María Mantero Sánchez. En la familia, llamábamos su Departamento con el cariñoso nombre de "Manterología". Pues allí hice un curso y, como me gustaba el tema y también estar en Sevilla, me destinó al Aeropuerto de San Pablo a elevar globos para medir la dirección del viento, rellenar mapas con datos recibidos de toda España, diseñar rutas para los pocos aviones que al comienzo de los años cincuentas pasaban por el aeropuerto y dar el parte a la radio y los periódicos. Eran jornadas de ocho horas, mañana, tarde o noche, bastante fácil y entretenido y con tiempo suficiente para practicar inglés con los controladores del poco tráfico aéreo.
De aquel poco más de un años que pasé allí tengo muy buenos recuerdos. El primero, la amistad de Ismael Martin, paisano de Higuera, que había sido soldado como yo y había quedado como informador de meteorología civil. Profesión que ejerció hasta su jubilación y del que aprendí mucho, hasta el punto de que me manejaba sin problema, las pocas veces que me dejaban solo. Nunca olvidaré una vez que vine de Londres a Sevilla, allá por los años setenta, cuando ya había mucho más tráfico, pero todavía no existían los "fingers" y había que caminar del avión al terminal. Ismael me vio desde la torre de control y bajó a darme un abrazo de bienvenida.
En aquel aeropuerto tuve mi segunda prueba en el aire. Había dos hangares para aviones militares donde se guardaban prototipos de prueba de CASA e Hispano Aviación y en aquella época estaban de pruebas el primer caza a reacción de fabricación española, el Saeta, también conocido como el Triana, y un pequeño helicóptero de dos plazas. Parecía de juguete. Era una estructura de barras de hierro, para soportar el motor, las hélices de propulsión y la de cola, con los dos asientos y los mandos cubiertos por una mampara de plástico. El primer piloto de pruebas era un capitán, de nombre Valiente, que no se si era su apellido de verdad o le llamaban así por la valentía que demostraba en las pruebas que realizaba con el Saeta. Un buen día apareció por la torre de mando buscando un soldado para que le acompañara en el primer vuelo del helicóptero con el peso de dos personas. Resulto que yo era el único conejillo de india disponible y poco después me encontré sentado en la máquina y amarrado convenientemente al asiento. Aquello lo mismo volaba de frente que de lado, para arriba o para abajo, entraba dentro del hangar, se posaba encima de las escaleras de embarque o se quedaba parado en el aire. Sobreviví.
El tercer vuelo, unos años más tarde, fue en Aviaco y desde Sevilla a Lisboa. En un pequeño avión con cuatro motores de hélice con dos tripulantes y un máximo de catorce pasajeros, que volaba a tan poca altura, que pasamos por mi pueblo y pude reconocer sin duda alguna, los tres coches que estaban aparcados en las calles. Después ha habido muchos más vuelos, hasta uno de más de catorce horas. Estoy convencido de que es un sistema de transporte más seguro que el de un coche y creo que las estadísticas me dan la razón.
Terminada la sobremesa, me fuí al sillón de siempre, conecté el televisor para ver las noticias del canal 24 horas y me encontré con la triste noticia del accidente de un eurofighter y el fallecimiento de un joven piloto que regresaba a su base después de haber participado en el desfile aéreo. Trágico final en un día tan señalado como es la Fiesta Nacional. Que Dios le de el descanso eterno, consuele a su familia y se le recuerde como aquellos que dan su vida por la Patria en actos de servicio.